Los pandilleros tienden a sufrir niveles sin precedentes de enfermedades psiquiátricas

El pensamiento reflexivo violento, la violencia física y sexual y el temor a una mayor victimización son más frecuentes en quienes pertenecen a una banda; un 85% tiene algún tipo de trastorno de personalidad antisocial.

Los jóvenes que son miembros de pandillas sufren niveles de enfermedades psiquiátricas sin precedentes, una pesada carga para los servicios de salud mental, según revela un nuevo estudio dirigido por la Universidad Queen Mary de Londres, en Reino Unido, y publicado en 'American Journal of Psychiatry'.

  

El estudio, financiado por el Instituto Nacional de Investigación en Salud (NIHR) y 'Maurice and Jacqueline Bennett Charitable Trust', entrevistó a 4.664 hombres de 18 a 34 años de edad en Gran Bretaña, sobre de las enfermedades psiquiátricas, la violencia y la pertenencia a pandillas, sin que haya de por medio abuso de sustancias.

  

La muestra de la encuesta se ponderó para incluir un número significativo de áreas con alta adhesión a bandas, como los municipios de Hackney y Glasgow East, donde residen las clases sociales más bajas y son zonas con una población superior a la media de residentes de minorías étnicas.

  

De la muestra total, 3.284 (un 70,4 por ciento) informaron de que no habían sido violentos en los últimos cinco años, 1.272 (27,3 por ciento) dijeron que habían asaltado a otra persona o estado involucrados en una pelea, y 108 (2,1 por ciento) reconocieron que eran actualmente miembros de una pandilla. Con estos resultados, los participantes se dividieron en tres grupos: los pertenecientes a pandillas violentas, hombres violentos y no violentos.

  

Los investigadores detectaron que los hombres violentos y los pandilleros eran más jóvenes que los hombres no violentos, con más probabilidades de haber nacido en Reino Unido y de estar desempleados. En términos de salud mental, los pandilleros y los violentos fueron significativamente más propensos a sufrir un trastorno mental y acceder a los servicios psiquiátricos que los no violentos, con la excepción de la depresión, que fue significativamente menos frecuente entre los violentos y los miembros de pandillas.

  

El pensamiento reflexivo violento, la violencia física y sexual y el temor a una mayor victimización fueron significativamente mayores en los miembros de la banda, algo que se cree que muestra los altos niveles de psicosis y trastorno de ansiedad en los miembros de pandillas.

 

Más del 85% tiene algún tipo de trastorno

 

En concreto, los resultados mostraron que de los 108 miembros de la banda encuestados, el 85,8 por ciento tenía un trastorno de la personalidad antisocial; dos tercios eran dependientes del alcohol; el 25,1 por ciento dio positivo para la psicosis; más de la mitad (57,4 por ciento) era dependiente de las drogas; alrededor de un tercio (34,2 por ciento) había intentado suicidarse, y más de la mitad (58,9 por ciento) sufría un trastorno de ansiedad.

  

El profesor Jeremy Coid, director de la Unidad de Investigación de Psiquiatría Forense de la Queen Mary, y autor principal del artículo, subraya: "No se ha investigado previamente si la violencia de pandillas se relaciona con enfermedades psiquiátricas, que no sean fruto del abuso de sustancias, o si añade una carga por enfermedad mental a los servicios de salud".

  

"Aquí hemos demostrado niveles sin precedentes en este grupo, la identificación de un problema complejo de salud pública en la intersección de la violencia, el abuso de sustancias y los problemas de salud mental entre los jóvenes", añade este investigador.

  

"Es probable que, entre los miembros de la banda, los altos niveles de trastornos de ansiedad y la psicosis se expliquen por el trastorno de estrés postraumático (TEPT), el resultado psiquiátrico más frecuente de exposición a la violencia. Sin embargo, esto sólo podría explicar en parte la alta prevalencia de psicosis, lo que llama a una mayor investigación", prosigue este experto.

  

Los autores sugieren que la mayor tasa de intentos de suicidio entre los miembros de pandillas puede estar asociada con otras enfermedades psiquiátricas, pero también podrían corresponder con la noción de que la violencia impulsiva puede ser dirigida tanto externa como internamente.

  

Las pandillas se concentran en las áreas urbanas internas caracterizadas por escasez socioeconómica, altas tasas de delincuencia y múltiples problemas sociales. Los autores informan que alrededor de uno por ciento de los hombres entre 18 y 34 años de edad en Gran Bretaña son miembros de pandillas, una tasa que se eleva al 8,6 por ciento en el distrito londinense de Hackney, donde uno de cada cinco hombres negros reconocieron pertenecer a una pandilla.