Los nuevos alumnos de la Usal tendrán que aprobar el 20% de los créditos el primer año

Alumnos en el examen de acceso a la Universidad

La Universidad de Salamanca estrena este curso una nueva norma de permanencia que obliga a los alumnos de primero a aprobar, al menos, una asignatura al semestre. Si no lo logran, se anula su matrícula, aunque pueden acceder a otras titulaciones.

El nuevo curso universitario arranca este día 19 de septiembre con la apertura oficial y el dia 22 con el inicio de las clases. A partir de ese momento, los cerca de 4.000 nuevos alumnos que se han matriculado este verano por primera vez en la Universidad de Salamanca tendrán que tener en cuenta una nueva norma de permanencia que entra en vigor este curso. Hasta ahora, la Usal había establecido las denominadas unidades de permanencia, un sistema por el que, básicamente, un alumno tenía ocho años como plazo máximo para hacer un grado de cuatro.

 

La normativa no ha llegado a aplicarse todavía porque se aprobó hace poco más de año y medio y la universidad salmantina ha decidido complementarla con un nuevo requisito que afecta a los alumnos de nuevo ingreso. Así, los alumnos de primer curso tienen que aprobar al menos el 20% de los créditos de que se matriculen; esto supone, aproximadamente, una asignatura por semestre, ya que el primer año hay que matricularse de manera obligatoria del primer curso completo

 

En caso de que el alumno no logre llegar a ese mínimo de créditos aprobados, la norma establece la anulación de matrícula y, de facto, la expulsión del alumno de esa titulación. No obstante, el alumno tendrá derecho a matricularse en otra titulación y la Usal propiciará esta opción, reorientando al alumno a otros estudios. No se trata simplemente de expulsar alumnos. Para no llegar a ese punto, la Usal también obligará a los nuevos alumnos a que, en su segundo año, se matriculen antes de las asignatura que le queden de primero antes de hacerlo en nuevas del segundo curso.

 

Detrás de este nueva norma está luchar contra una situación que se está convirtiendo en habitual en los últimos años. Según ha explicado a TRIBUNA el vicerrector de Promoción y Coordinación, José Ángel Domínguez, son frecentes los casos en los que los alumnos no logran nota para acceder a los grados que querían cursar y, para no perder el año, deciden matricularse en otros estudios, muchas veces, inadecuados a sus intereses o formación previa. Según Domínguez, la medida que ahora se toma "es lo que tenemos que hacer para evitar que gente 'despistada' se mantenga matriculada" y recomienda que, en caso de no lograr plaza en el grado que quieren, los alumnos busquen otras alternativas.

 

Por este motivo, Domínguez también hace hincapié en el hecho de que el Servicio de Orientación está trabajando para conseguir que los nuevos alumnos lo sean en los grados que más les convienen, algo a lo que también contribuyen los orientadores en los institutos y las visitas de las jornadas de puertas abiertas.

 

Detrás de esta nueva normativa y de la complementaria de las unidades de permanencia, que establece un plazo máximo para completar una titulación, está la necesidad de sacar el máximo rendimiento a los medios docentes de la Universidad de Salamanca. Hay que recordar que, del coste real de cada grado, el alumno cubre un 20% con el pago de tasas y el 80% es dinero público. A ello hay que añadir la necesidad de ser eficientes, mejorando la tasa de alumnos que se titulan cada año.

 

Las normativas para limitar la estancia de alumnos en las universidades públicas son recientes. Hace unos años, la agencia de calidad pidió a los centros que establecieran normas comunes, algo que no se ha conseguido del todo. En algunas universidades depende del número de convocatorias a las que se matricula el alumno, en otras se han establecido las uidades de permanencia, caso de la Usal. Se están aplicando a los alumnos matriculados en los grados, todavía bastante recientes, con lo que no ha habido ocasión de aplicarlo.

 

Donde sí se ha aplicado ha sido en los másteres. La Usal estableció la posibilidad de que los alumnos matriculados en estudios de posgrado pudieran anular matrícula para no saltarse las normas de permanencia, algo que solo se puede hacer una vez. Según Domínguez, son pocos los alumnos que han recurrido a esta opción "porque son alumnos muy motivados".