Los lobos matan dos terneros en sendos ataques en Bonilla de la Sierra y Zapardiel de la Cañada

Ternero muerto.

ASAJA de Ávila demanda una vez más que se autorice un nuevo control poblacional de cánidos en la provincia por la continuidad y gravedad de las pérdidas en la cabaña ganadera.

Los lobos han vuelto a atacar este fin de semana a la cabaña ganadera de la provincia. Se han registrado dos nuevos ataques, uno en Bonilla de la Sierra y otro en Zapardiel de la Cañada, que se han saldado con la muerte de dos terneros, según han certificado los agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León. Debido a que el número de ataques de lobo al ganado se está incrementando y son cuantiosas las pérdidas para los ganaderos, la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) de Ávila insiste en la necesidad de autorizar de forma inmediata un nuevo control poblacional en la provincia. 
 

Los dos ataques se produjeron en la noche del sábado. En el primero de ellos, en Bonilla de la Sierra, los lobos han matado una ternera de unos dos meses de edad, a la que devoraron los cuartos traseros. En Zapardiel de la Ribera, se produjo el segundo ataque a una explotación ganadera, donde los cánidos también dieron buena cuenta de una ternera. 

 

Pese al control poblacional que se ejecutó a principios de este año en la provincia de Ávila, los lobos siguen ejerciendo una presión asfixiante a la cabaña ganadera, con ataques diarios en diferentes municipios y generando importantes pérdidas a un sector que se encuentra en una delicada situación. Por ello, ASAJA de Ávila demanda de forma urgente a la Consejería de Fomento y Medio Ambiente que autorice nuevos controles. 

 

Finalmente, desde ASAJA se recomienda a los ganaderos que deben dar parte de estos ataques a los agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León de forma inmediata, antes de que transcurran 48 horas, incluyendo fines de semana y festivos. La Junta de Castilla y León aconseja que los animales no se trasladen del lugar donde fueron encontrados y que se tapen con plásticos para evitar la acción de otros depredadores o carroñeros, a la espera de la llegada de los agentes que puedan certificar el ataque de lobo.