Los jóvenes que no reconocen las veces que se conectan a Internet y prefieren las 'ciber-relaciones' necesitan ayuda

alumnos utilizando ordenadores portátiles

Los jóvenes que no reconocen las veces que se conectan a Internet y prefieren las 'ciber-relaciones' necesitan ayuda por parte de especialistas ya que esa actitud se considera una adicción, según han avisado expertos de la Fundación Mapfre.

Por este motivo, el organismo ha puesto en marcha un programa educativo, en colaboración con el Centro de Seguridad Protégeles y el Grupo Siena, dirigido a jóvenes de 11 y 16 años con el objetivo de evitar el desarrollo de las 'tecnoadicciones', las cuales pueden derivar en falta de comunicación, atención, ansiedad y de agresividad si no se corrigen a tiempo.


Este programa está compuesto por una serie de talleres en los que los expertos harán que los menores conozcan si usan las nuevas tecnologías de forma responsable, sin que interfiera en su vida familiar, escolar y social o, por el contrario, si abusan de ellas o son adictos.

De hecho, la Fundación ha puesto en marcha la campaña educativa 'Controla TIC', con el objetivo de facilitar a los jóvenes los conocimientos y herramientas apropiadas para que sean conscientes de que hay que usar las nuevas tecnologías de forma responsable, controlada y segura.

Por este motivo, en los talleres los expertos van a explicar que cuando la utilización de Internet genera complicaciones en los estudios o en las relaciones sociales por un uso excesivo o nocivo, es "muy probable" que se produzca una situación de abuso.

Asimismo, la Fundación también ha elaborado guías didácticas para profesores y familias en las que se establecen las pautas necesarias para tratar estos síntomas, evitar riesgos futuros y reducir el nivel de dependencia de los jóvenes con el móvil, las tabletas, el ordenador y los videojuegos, entre otros aparatos.

LOS PROFESORES, TAMBIÉN ATENTOS

En concreto, las guías recomiendan a los profesores que estén pendientes de si sus alumnos disminuyen el rendimiento escolar, dan muestras de cansancio físico por no haber dormido lo suficiente y sufren cambios importantes en sus relaciones personales y en su comportamiento, situaciones en las que se aconseja hablar con ellos para transmitirles su preocupación, conocer si el alumno es consciente del problema y si está dispuesto a dejarse ayudar.

En este sentido, al ser una responsabilidad de padres y educadores, se les aconseja que deben mostrarse firmes en todo momento ante la necesidad de que los padres deben conocer el alcance del problema para que puedan ayudar, ya que son ellos los que podrán aconsejar al menor acerca de cómo organizar su tiempo libre e incluso facilitarle la posibilidad de ponerse en manos de un especialista.

También recomiendan a los padres fijar unas normas de uso concretas que estén lo más consensuadas posibles; limitar el tiempo que los menores dedican a las nuevas tecnologías, estableciendo lugares abiertos y comunes y tiempos limitados (no superiores a las dos horas al día) para utilizarlos; supervisar el uso, especialmente hasta que los menores tengan 12 años; y evitar que utilicen el ordenador y el móvil para rellenar tiempos muertos y antes de cumplir con sus responsabilidades.

Finalmente, los expertos advierten de que los padres deben explicar a sus hijos el riesgo de ponerse en contacto con desconocidos a través de la Red y enseñarles a proteger su privacidad, dejándoles claro los riesgos que conlleva compartir con desconocidos datos de carácter personal como fotografías o la dirección del domicilio.