Los jóvenes abulenses siguen sin emanciparse

Foto: Europa Press

Para FSP-UPG Ávila el principal escollo es su extrema fragilidad económica y la brecha que separa su capacidad adquisitiva de los precios de mercado.

Hace ya más de cinco años que el mercado de la vivien­da en España, desde el punto de vista macroeconómi­co, está experimentando una fuerte contracción que se ha concretado en un brusco desplome de los ritmos de nueva construcción, de los precios de venta, de las com­praventas, del volumen de riqueza y empleo generados por el sector y de los recursos financieros movilizados. Inversamente, se ha multiplicado el stock de viviendas nuevas que no logran venderse o alquilarse, las empre­sas de promoción, construcción e intermediación que desaparecen, y la población con dificultades para hacer frente al pago de las hipotecas y los alquileres, llegando en último extremo a tener que abandonar sus viviendas por orden judicial.


Para los jóvenes, el cambio de escenario no ha supuesto una mejora sustancial en las facilidades para acceder al mercado de la vivienda, afirman desdes FSP-UGT Ávila.

 

Durante el últi­mo boom inmobiliario (1997-2007) la exclusión residen­cial de la población joven radicaba en su incapacidad para asumir el crecimiento exponencial de los precios de venta (con ritmos que superaron el 15% anual) y en la escasez de alquiler a precios asequibles.

 

Las circunstancias actuales nada tienen que ver con las de entonces, pero generan impactos reales similares en las estrategias de emancipación de los jóve­nes: la expulsión casi sistemática del mercado de la vi­vienda. El mecanismo, sin embargo, es muy distinto.


En lugar del riesgo de sobreendeudamiento, el principal escollo con el que actualmente topan los y las jóvenes para comprar (y también alquilar) una vivienda es su extrema fragilidad económica y la brecha que, todavía, separa su capacidad adquisitiva de los precios que ofre­ce el mercado.  


En el primer trimestre del año 2014, el 19,2 % de la población joven de menos de 30 años de Castilla y León se encuentra emancipada residencialmente (domicilio distinto al de sus padres) siendo inferior con respecto al año pasado.

 

La fuerte exclusión del mercado laboral de las personas comprendidas entre los 16 y los 29 años, está determinando que la mayor parte de la población joven no disponga de independencia económica.


     
La cifra de personas jó­venes de 16 a 29 años emancipadas en Castilla y León ha descendido un 14,44% en el último año. En la actualidad, la tasa de emancipación domi­ciliaria de las personas menores de 30 años en Castilla y León se encuentra por debajo de la media de España. Sin embargo, el 65,5% de la población joven entre 16 y 29 años no percibe ningún salario y la capacidad ad­quisitiva de las personas asalariadas con menos de 30 años, así como de los hogares jóvenes, es inferior a la media de España.

 

En la provincia de Ávila el coste de acceso al mercado de vivienda, teniendo en cuenta que el precio medio de vivienda libre es de 89.560 euros, el coste acceso a propiedad para un hogar joven, supone un 26,3 % de sus ingresos y el coste de acceso a la propiedad  para un asalariado joven (la mayoría con contratos temporales) supone el 44,8 % del salario, lo que hace que el esfuerzo financiero sea muy importante, manifiestan desde esta organización sindical.

 

"Pero con­cluir que una persona joven en Ávila debería reservar más de la mitad de su sueldo mensual neto para abo­nar el importe de la primera cuota hipotecaria no revela una coyuntura demasiado óptima, considerando que el máximo aceptado por las entidades financieras (ahora más que nunca) no excede del 30%".