Los jóvenes abulenses en la JMJ ven al Papa Francisco

El ritmo de la JMJ no cesa para los abulenses. Ayer jueves asistieron junto a más grupos de españoles a una catequesis impartida por el Cardenal Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal y natural de esta diócesis de Ávila. Un tiempo de reflexión que comenzaba con la llegada a la iglesia de “La Inmaculada de los jóvenes”, el cuadro de Sor Isabel Guerra que sse bendijo el pasado verano en Ávila durante el Encuentro Europeo de Jóvenes. Según nos cuentan nuestros chicos, la reflexión estuvo marcada por el durísimo y conmovedor testimonio de fe de una joven murciana, quien acercó a todos los allí presentes el mensaje misericordioso de Dios. Al igual que ocurrió el día anterior, la catequesis finalizó con una Eucaristía, también presidida por el Cardenal Blázquez.

 

Con las bolsas de picnic para la comida y la cena, el grupo de Ávila se disponía a coger el tren hacia Cracovia, cuando les sorprendió la lluvia, que estuvo amenazando desde primera hora de la mañana, y que finalmente se mantuvo durante toda la tarde. Después de una larga marcha por la ciudad amenizada con típicos cantos españoles, llegaron al Campus de la Misericordia, y allí estaba él: el Papa Francisco. “Aquello se llenó de alegría, euforia y emoción. Creyentes venidos de todo el mundo con un solo objetivo: acercarse a Dios. Y qué mejor manera que escuchar las palabras de nuestro querido Papa Francisco, quien nos guía según el mensaje de Jesús: aquí no importa la nacionalidad, sino las creencias".

 

El Santo Padre apareció en el escenario detrás de una imagen del Cristo que pintó Sor Faustina. Y desde allí pronunció un mensaje muy claro, que dejó varias frases para la posteridad: "Me duele encontrar a jóvenes que parecen haberse jubilado antes de tiempo. Que caminan con la cara triste". "¿Quieres una vida plena? Empieza por dejarte conmover. La felicidad germina y aflora en la misericordia". Unas palabras que parecieron espolear la conciencia de nuestros chicos, quienes renovaron fuerzas para seguir anunciando la alegría de la fe.

 

Tras este acto tan emotivo, en el que participaron cerna de 700.000 jóvenes, el grupo de Ávila cogió de nuevo el tren de vuelta a Bochnia para descansar de otra jornada agotadora, pero feliz.