Los guardias civiles que rescataron a los ex presos de ETA: "lo volveríamos a hacer una y mil veces"

Efectivos del Seprona

Las dos sidrerías de Beruete niegan haber acogido la comida de ex presos etarras y se señalan mutuamente.

Los guardias civiles que el pasado sábado acudieron a Beruete (Navarra) para auxiliar a un grupo aislado por la nieve en el que había varios ex presos de ETA advierten de que lo volverían a hacer "una y mil veces". "Por suerte o por desgracia, es algo habitual este tipo de auxilios. No entendemos de colores, ideologías, ni nada. Es a lo que nos debemos", relata el responsable de la Comandancia de la Guardia Civil en Navarra, el teniente coronel Barbero.


No obvia que tenían el conocimiento de que en esa zona y ese día se iba a producir una comida "en favor de presos de ETA" en la que iban a participar varios ex reclusos de la organización criminal. "Pero no le damos más importancia", añade.

Según dice, asistieron "por un requerimiento de un auxilio y porque podría haber un riesgo para ellos y mucha más gente". Explica que la comida en la que participaron ex presos de ETA era una más de las que se habían celebrado ese sábado en Beruete por lo que había más gente afectada por la nieve que nada tenía que ver con la reunión de los ex reclusos terroristas.

"Nosotros no acudimos a rescatar un autobús de ex presos de ETA, sino a un requerimiento por varios autobuses que se han quedado atascados y entre esa gente hay algunos que han participado en una comida en favor de presos de ETA, ese es el conocimiento que nosotros teníamos", precisa el mando del Instituto Armado, que cifra entre 50 y 60 las personas afectadas que tuvieron que ser evacuadas, "cada una de su padre y de su madre".

NO IDENTIFICARON A NADIE

Aclara la Guardia Civil que su labor no era controlar la comida de los etarras: "ni se nos ocurre, quien va es una patrulla de seguridad ciudadana, pero no es una actuación de orden público en la que se identifique a nadie". "Es un auxilio más de los que hacemos. A pesar del morbo que tiene la noticia, nosotros lo que buscamos es responder a un auxilio", remacha.

El teniente coronel narra que cuando dos patrullas de la Guardia Civil llegaron a la zona afectada se encontraron con personas "andando por medio de la carretera en unas condiciones muy dificultosas". El trabajo de los agentes, por tanto, consistió en asegurar que transitasen con seguridad por la carretera, agrupar a todos en un lugar seguro y caliente y hacer las gestiones con la empresa de transporte para que mandasen otro autobús y les trasladasen a Pamplona.

Beruete, a 40 kilómetros de Pamplona, cuenta con dos sidrerías, la Txasene y la Behetxonea, que oferta un menú cerrado incluyendo en el precio el desplazamiento en autobuses desde Pamplona, concretamente desde el hotel Tres Reyes de la capital navarra. El sábado ambos establecimientos recibieron a varios grupos de clientes que, como es habitual, comparten los autobuses sin que necesariamente haya vinculación entre ellos.

Hasta la sidrería Behetxonea llegaron dos autobuses de 55 plazas cada uno mientras que a la sidrería Txasene se desplazó un microbus y coches particulares. Los dos locales coinciden al negar que entre su clientela del sábado hubiese ex presos de ETA y también a la hora de señalarse mutuamente de haber acogido ese encuentro. También al reconocer que no piden el DNI en la entrada.

"DE HABERLA, EN LA OTRA SIDRERÍA"

"Hablan de presos y tal, en mi sidrería te aseguro que no había ese tipo de gente, de haberla, habría en la otra sidrería. En la mía ya te digo que no porque había una despedida de soltera, familias y demás", sostiene el responsable de Behetxonea. Aunque admite que no pide el "historial policial" a sus clientes, se muestra "segurísimo" de que en su sidrería no fue. "Yo he sido una persona machacada por ese tipo de gente", zanja.

Además dice tener claro que se ha manipulado la información sobre la actuación de la Guardia Civil: "dicen que hicieron todo y la realidad es que para cuando llegaron, que llegaron cuatro agentes con lo puesto, nada más que fueron al sitio, se cercionaron de que no había nadie en el camino y eso fue todo lo que aportaron".

Explica que, de los dos autobuses largos que subieron a su local, uno pudo hacer el trayecto de vuelta sin problemas mientras que el segundo resbaló y su rueda trasera se encalló en la cuneta impidiendo el tránsito al tercer autobús de menores proporciones que había ido a la otra sidrería. Eso sucedió en la carretera que une Beruete de Lecumberri y que obligó a los pasajeros a recorrer andando la distancia que les separaba del primer municipio, unos dos kilómetros.

"Cuando llega la Guardia Civil al pueblo estaba todo la gente abajo, faltaban unos pocos por llegar, pero los autobuses y darles cobijo fue gestión de los autobuseros y mía. Claro, alguien de Madrid piensa:'qué bonito, la Guardia Civil'. No tengo nada contra la Guardia Civil, pero otra cosa es faltar a la verdad".

"Jode, nosotros como te podrás imaginar, no sabemos qué clientela atendemos, aquí vendrán de esos (ex presos de ETA), como vendrán guardias civiles, como vienen políticos, que a esos sí que les conocemos... lo que sí que sé es lo que pasó porque yo estuve metido en todo el ajo", recuerda Ángel, de la sidrería Txasene, quien dice desconocer la noticia aparecida en los medios de comunicación: "aquí nadie ha visto a ningún guardia civil".

"EN MI CASA NO, NO SÉ EN LA OTRA"

Insiste en que no tiene constancia de que en su sidrería se organizase una comida a favor de presos de ETA: "a mi casa no vinieron, yo no sé en a la otra, eran dos autobuses, cien personas. Aquí eran familias y gente suelta y había ese autobús pequeño que era de un familiar que luego bajaron a la casa de uno del pueblo y son empresarios, no tienen nada que ver (con ETA)".

Baraja la posibilidad de que la reunión de ex etarras se celebrase en la otra sidrería: "andaban unos con un gorrito de esos triangulares que tienen los graduados", dice probablemente en alusión a la despedida de soltera. "Ese, como ha tenido tantos cristos", insiste sobre el otro local de Beruete. Recuerda un episodio protagonizado por la mujer del dueño, que estando embarazada, fingió estar a punto de dar a luz "para que fuese la Guardia Civil a quitarle la nieve". "Era todo mentira, era porque tenían que abrir al día siguiente", denuncia.

Confirma que "en la sidrería del vecino había dos autobuses de los largos, de 50 plazas" mientras que en la suya iba a subir uno largo, pero se le avisó de que no hiciese el viaje "porque estaba mal el tema y anularon". "Nosotros sólo teníamos el (autobús) pequeño y coches particulares", cuenta.

Coincide en que hubo un primer autobús que sí logró salir de la zona y que fue el segundo el que se salió a la cuneta y se atascó. Taponó la vía lo suficiente para que no pasará el microbus, aunque sí permitía el paso a los coches particulares que también abandonaron la zona. A la mañana siguiente vino un tipo de la compañía y poniendo tablas se lo llevó (el autobús). Aquí el que viene ya sabe lo que tiene, coger la pala y ya está, estamos a 800 metros de altura".