Los españoles engordaremos entre tres y cinco kilos estas Navidades

Así lo asegura el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, que aconseja “ser listo a la hora de comer y consumir bebidas alcohólicas” para que ese peso ganado sea el menor posible.

No hay cosa más típica después de las fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes Magos que tener que soltarse el cinturón uno o dos agujeros tras los excesos alimenticios. Es evidente que en España nos gusta mucho eso de darnos atracones en las reuniones familiares, algo que, según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad –IMEO-, nos supondrá ganar entre tres y cinco kilos a cada español.

 

En este sentido, desde el Instituto se dan una serie de recomendaciones para que, si no queda otra opción que ganar peso, al menos sea el menor posible y no tengamos que arrepentirnos más tarde. “No se trata de pasar la festividad a dos velas, pero sí de disfrutar la comida con cierta moderación y con sentido común”, explican.

 

En primer lugar, hay un pequeño truco que según se asegura desde IMEO es tan sencillo como eficaz. “Nuestro sistema digestivo tarda unos 20 minutos en comenzar a enviar al cerebro las señales de saciedad que le indican que ya hemos comido suficiente. A todos nos habrá ocurrido que después de un aperitivo o picoteo típico de un domingo, afrontamos la comida posterior con mucho menos apetito”.

 

Una vez sabido esto, el procedimiento a seguir está claro. “Si utilizamos este truco para engañar al estómago y esquivar los kilos de más en Navidad, entraremos en la comida y cena navideña con mucha menos hambre y reduciremos las cantidades y las calorías ingeridas”, indican desde el Instituto Médico. Y ya si ese picoteo está conformado por unos aperitivos bajos en calorías como unas gambas o langostinos a la plancha, miel sobre hojuelas, valga la expresión.

 

COMBINADOS, CALORÍAS VACÍAS

 

Otro de los clásicos de las fiestas navideñas es el consumo de bebidas alcohólicas, algo que como continúa explicándose desde el Instituto Médico suponen “una vía de escape” que “tomadas con moderación pueden suponer un disfrute y un momento de relajación”. Y es que no hay por qué renunciar a ellas para no ganar esos kilos antes nombrados, simplemente ser un poco listo a la hora de consumirlas.

 

¿Cómo? “Está demostrado que se puede evitar hasta el 60% de las calorías del alcohol con pequeños trucos, como añadiendo gaseosa a la cerveza o al vino, de manera que se reduce la cantidad de alcohol y se disfruta de igual manera de una bebida refrescante”. Otra manera podría ser el consumo de combinados con bebidas light o la sidra de baja graduación, un sustitutivo también ligero.

 

El champán también puede ser un amigo para comidas respecto a los chupitos, ya que una copa de lo primero contiene poco más de 65 calorías frente a un chupito de tequila, con unas 270.

 

Por último, desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad se apuesta por algo más lógico y evidente, la apuesta por las carnes y pescados blancos como el pavo, la merluza o el bacalao, “de presupuesto razonable, alta calidad nutricional y bajo aporte calórico”. Queda claro que el que no evita los excesos navideños sin morirse de hambre es porque no quiere.