Los Duques de Cambridge regresan al lugar en el que se enamoraron

 
St. Andrews, una universidad con más de 600 años de historia, un lugar por el que han desfilado algunas de las mentes más brillantes del mundo, un espacio en el que la sabiduría y la experiencia de los mejores profesores se ha entremezclado con la avidez de aprender de los estudiantes y un escenario en el que el futuro rey de Inglaterra encontró el amor.

Fue en sus lujosos pasillos en donde Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton cruzaron las primeras miradas, las primeras palabras y los primeros gestos de amor que años más tarde culminarían en una boda de ensueño en donde Kate dejaría de ser Kate y pasaría a convertirse en la princesa Catalina.

Este jueves, ambos han recordado esos preciosos instantes en los que las mariposas campaban a sus anchas por el estómago y cualquier problema parecía disiparse con el solo hecho de obtener una sonrisa de la persona amada. Y es que este jueves, los Duques de Cambridge han hecho un viaje en el tiempo y han retrocedido diez años cuando han entrado en el Westminster's Middle Temple Hall de Londres para conmemorar el 600º aniversario de St. Andrews, la que fuera su universidad.

"Es una noche muy especial para Catherine y para mí", aseguró el Príncipe Guillermo durante su discurso. "Reúne a dos instituciones a las que apreciamos mucho: nuestra alma mater, la Universidad de St Andrews, y Middle Temple, nuestros anfitriones de esta noche. Ambas, instituciones de renombre mundial".

Esa noche, el hijo de Carlos de Inglaterra actuaba en calidad de patrón de la fundación creada por el 600º aniversario de St. Andrews para promover nuevas becas estudiantiles y durante su emotivo discurso también tuvo tiempo para hablar de las grandes amistades que se forjaron entre los muros de la institución.

"Recordamos con cariño a St. Andrews por las amistades que forjamos durante nuestra época universitaria (...). Al mirar a todos los presentes aquí esta noche, e incluso a la persona que está sentada a mi lado, doy gracias a Dios por esas amistades que nacieron entre sus paredes", declaró el príncipe.

Para esta noche tan especial, la princesa Catalina eligió un diseño de Alice Temperley que realzaba su belleza gracias al delicado encaje negro del que estaba confeccionado. Además, la mujer de Guillermo de Inglaterra optó por dar un toque de color a su look con un precioso clutch de color rojo que una vez más daba forma a un estilismo impecable.