Los bosques sobre suelos fértiles secuestran cinco veces más carbono que los infértiles

Bosque De Árboles, Robles

Los bosques asentados sobre suelos fértiles, y que por tanto tienen una mayor disponibilidad de nutrientes, son capaces de retener hasta el 30% del carbono que reciben al realizar la fotosíntesis, cinco veces más que el 6% máximo que secuestran los bosques de ecosistemas menos fértiles.

Así lo ha revela una investigación internacional liderada por el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (Creaf), que publica la revista 'Nature Climate Change', tras analizar los datos de 92 bosques de diferentes zonas climáticas del planeta.

De este modo, los bosques tropicales, donde los suelos tiene pocos nutrientes disponibles, devuelven a la atmósfera prácticamente todo el carbono que absorben cuando realizan la fotosíntesis.

Estos árboles aprovechan el poco carbono que reciben para producir raíces que les ayuden a conseguir más nutrientes, unas raíces que son finas y se degradan rápidamente, por lo que no pueden actuar como reservorios importantes de carbono.

Por contra, los bosques con un mayor número de nutrientes aprovechan el carbono que reciben para producir una proporción de madera superior, un material muy estable, difícil de degradar, y que por tanto retiene más carbono durante un periodo de tiempo más largo.

Asimismo, y a diferencia de los bosques infértiles, que deben destinar buena parte de su carbono a exudados y simbiosis con bacterias y hongos, los ecosistemas ricos en nutrientes suelen tener una materia orgánica subterránea también más estable, que no se degrada tan fácilmente y que, de este modo, retiene más carbono.

UN NUEVO MODELO

El Creaf ha explicado que, hasta la fecha, las predicciones sobre la capacidad de los bosques para retener carbono solo tenían en cuenta la cantidad de nitrógeno del suelo, pero no otros limitantes como el fósforo o el pH del suelo, dos indicadores que tiene que ver con la capacidad de nutrientes, por lo que la investigación constituye un "cambio de paradigma".

El trabajo se ha elaborado en el marco del proyecto Imbalance -P, financiado con el programa europeo Synergy Grant, está liderado por el Creaf y ha contado con la colaboración de centros de Francia, Bélgica, Austria, Italia, Alemania, EE.UU. y China.