Los bosques de los Andes y el Amazonas rompen las reglas sobre el crecimiento de los árboles

Los bosques de la Amazonía occidental y andinos de América del Sur rompen las reglas sobre cómo los ecosistemas se juntan, según una nueva investigación dirigida por Greg Asner, de la Institución para la Ciencia Carnegie, en Washington, Estados Unidos, y publicada este lunes en 'Proceedings of the National Academy of Sciences'. 

Sus hallazgos podrían ayudar a los científicos a entender cómo los bosques tropicales responderán al cambio climático global. Uno de los compromisos fundamentales de la ecología forestal se ha centrado durante mucho tiempo sobre cómo el crecimiento de los árboles se ve influido por una serie de factores ambientales que van desde los suelos y la elevación a la hidrología y el clima. Estos factores crean una economía de recursos que los árboles han de explotar a través de diferentes estrategias, algunas de las cuales han sido optimizadas para el rápido crecimiento mientras que otras favorecen un crecimiento lento.

Más de una década atrás, los ecologistas establecieron un marco para medir y cuantificar el cálculo entre las estrategias de crecimiento rápido y lento entre especies de plantas. Algunas buscan rendimientos lo más rápidamente posible, que viene en forma de fotosíntesis altamente eficiente --el proceso por el cual las plantas utilizan la energía del sol para almacenar carbono--. Estos tipos de plantas se han asociado con ambientes que suministran altas concentraciones de nutrientes esenciales, como nitrógeno y fósforo, y condiciones climáticas cálidas-húmedas, que ayudan a la fotosíntesis de forma más productiva.

Otras plantas invierten en infraestructura a largo plazo, es decir, las hojas crecen con fuertes estructuras internas y el aumento de masa está diseñado para vivir durante mucho tiempo. Estas inversiones estructurales permiten que se realice una mayor fotosíntesis por hoja durante la vida de la planta, una estrategia que se cree que emplean las plantas que viven más tiempo en zonas donde los nutrientes son escasos o donde los climas son más fríos o más secos.

Para entender el equilibrio entre estas estrategias, a menudo, los ecologistas trazan los nutrientes de las hojas en comparación con la masa foliar por unidad de área en respuesta a diferentes factores ambientales. Este es un enfoque particularmente útil para entender cómo predecir las respuestas fisiológicas de los bosques a las cambiantes condiciones ambientales, como el clima.

Sin embargo, hasta ahora, este enfoque de "economía de la hoja" nunca ha sido estudiado en grandes escalas geográficamente continuas. Mediante el uso de un espectrómetro de imagen único de alta fidelidad a bordo del 'Carnegie Airborne Observatory', Asner y su equipo diseñaron mapas de doseles arbóreos de nitrógeno foliar, fósforo y masa sobre una gran parte de la biosfera que cubre cerca de 200 millones de acres de Perú.

BOSQUES FUNCIONALMENTE DIVERSOS

"Hemos probado un principio ecológico tradicional a una escala completamente nueva, en este caso, la vasta y poco explorada región de los Andes y la Amazonia", explica Asner. De esta manera, su equipo descubrió que la economía de las hojas de los bosques no es tan sencilla como los científicos han creído hasta ahora.

"Encontramos que los bosques andinos y amazónicos han evolucionado en diversas comunidades que rompen las simples reglas ecológicas previamente desarrolladas a través de estudios sobre el terreno. Estos bosques son en realidad mucho más interesantes y funcionalmente diversos de lo que se pensaba anteriormente y se han ordenado a sí mismos a través de una variedad de plantillas ambientales como la geología, la elevación y la temperatura", agrega Asner.

Resulta que los bosques no se dividen de manera tan simple entre grandes y prudentes inversores, sino que más bien hay continuas relaciones entre las copas de los árboles de nitrógeno, fósforo y masa de las hojas que son sensibles a la enorme gama de condiciones geofísicas que se encuentran en toda la región.

El equipo cree que el continuo mapeado de los factores que median en el crecimiento de los árboles en respuesta al medio ambiente desempeñará un papel clave en determinar cómo estos bosques responderán al cambio climático.