Los atracones, ¿culpa de las hormonas ováricas?

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Una relación compleja entre genes, hormonas y factores sociales puede conducir a trastornos de la alimentación en las mujeres. 

Una relación compleja entre genes, hormonas y factores sociales puede conducir a trastornos de la alimentación en las mujeres. Una nueva investigación realizada por la experta en desórdenes alimenticios Kelly Klump, de la Universidad Estatal de Michigan, Estados Unidos, revela que las hormonas ováricas actúan como un conductor maestro al activar y desactivar el riesgo génetico en el cuerpo.

 

"Nuestros estudios previos fueron algunos de los primeros en examinar los cambios en el riesgo de desorden alimenticio en todo el ciclo menstrual", afirma Klump, profesora de Psicología. "Encontramos que los cambios en las hormonas ováricas conducen a aumentos de los atracones y la ingesta de comida emocional a través del ciclo, lo que puede ser muy problemático para las mujeres, sobre todo porque el ciclo se repite mensualmente", añade.


Klump se ha concentrado en cómo y por qué se produce este fenómeno. Las hormonas ováricas actúan sobre los genes en el cerebro y el cuerpo para activar los cambios físicos en el cuerpo. El trabajo de Klump demuestra que estas hormonas pueden alterar los genes que desencadenan los síntomas psicológicos en la mujer, como la alimentación emocional.

 

Según Klump, las tasas de alimentación emocional no sólo cambian a través del ciclo menstrual, sino que también cambia el grado en el cual los genes influyen en los patrones de alimentación. Este aumento de los efectos genéticos era notable teniendo en cuenta que se produce en el transcurso de pocos días, no meses o años.

 

 El estudio, publicado en la revista 'Psychological Medicine', amplía investigaciones previas de Klump sobre las influencias genéticas de los trastornos alimentarios. Su laboratorio fue el primero en descubrir que las hormonas ováricas tienen un efecto sobre el riesgo genético de los trastornos psiquiátricos en mujeres. Con esta información, los proveedores de tratamientos pueden ahora detectar qué días específicos dentro del ciclo de una paciente tienen un riesgo más alto de estas conductas, lo que les permitirá ofrecer opciones de tratamiento más específicas.

 

Estos mismos tipos de efectos genéticos pueden estar presentes para otros trastornos que se producen con más frecuencia en las mujeres, como la depresión y la ansiedad. "Ésta puede ser la punta del iceberg en cuanto al papel de las hormonas ováricas en el riesgo genético para la enfermedad mental", propone Klump.