Los abulenses registran 233 'testamentos vitales' desde que se pusieran en marcha en 2008 en Castilla y León

De los 6.115 testamentos vitales inscritos en Castilla y León desde su puesta en marcha hasta el 31 de diciembre de 2014 se reparten, provincialmente, de la siguiente manera: Ávila, 233; Burgos, 1.048; León, 1.217; Palencia, 375; Salamanca, 694; Segovia, 259; Soria, 194; Valladolid, 1.718; y Zamora, 326.

El Registro de instrucciones previas o 'testamentos vitales' de Castilla y León ha alcanzado los 6.115 inscritos desde que se pusiera en marcha en la Comunidad en 2008, de los cuales un total de 233 pertenecen a la provincia de Ávila, según ha informado la Consejería de Sanidad.

 

Del total regional, a lo largo de 2014 un total de 897 ciudadanos han plasmado sus voluntades, lo que supone un 4,7 por ciento más que el número de personas que lo hicieron en 2013 (857) según han informado fuentes de la Consejería.

 

El mayor porcentaje de estos otorgantes sigue correspondiendo a mujeres -alcanza casi el 64 por ciento con 3.912-, frente a un 36 por ciento de hombres -2.203-, en cuanto a la edad de las personas ha descendido hasta los 57 años. Así, a lo largo del pasado año se han inscrito 897 testamentos vitales, 586 de mujeres y 311 de hombres con una media de 58,9 años.

 

TESTAMENTO VITAL

 

Las instrucciones previas, también conocidas como testamento vital, son, de acuerdo con el Decreto 30/2007 que las regula, "la manifestación anticipada de la voluntad que, por escrito, hace cualquier persona mayor de edad, capaz y libre, a cerca de los cuidados y del tratamiento de su salud o sobre el destino de su cuerpo o sus órganos una vez llegado el fallecimiento, para que sean tenidos en cuenta por el médico o por el equipo sanitario responsable de su asistencia, en el momento en el que las circunstancias que concurran le impidan expresarla por si mismo".

 

Se trata, por tanto, de la máxima expresión en el ámbito sanitario de las voluntades previas de los pacientes, ya que éstas permiten que las personas puedan decidir, en un momento determinado y siempre ante situaciones irreversibles, si quiere o no que se le apliquen medidas extraordinarias para prolongarle la vida, por ejemplo, ante un coma irreversible; no obstante, la aplicación de estas instrucciones no primara en ningún caso sobre el cumplimiento de la Normativa vigente o de la praxis médica, de modo que no serán tenidas en cuenta si son contrarias al Ordenamiento jurídico.