'Lo siento', 'querer', 'Dios', 'perdonar' o 'esperar', las palabras más repetidas entre los condenados a muerte

"Me gustaría decir a mi mujer que la quiero, que la quiero y que estoy agradecido por todos los años de felicidad. Eso es todo". Así se despedía John Quintanilla de su mujer en 2013 segundos antes de ser ejecutado tras haber sido encontrado culpable de asesinato en Texas.

 

Como la suya, las últimas palabras de las 517 personas que han sido ejecutadas en Texas desde diciembre de 1982 hasta septiembre de este año han sido escrupulosamente recogidas por el departamento de Justicia de ese Estado.

 

Sus declaraciones forman un mosaico en el que se mezclan el miedo a la muerte, con el arrepentimiento por el crimen cometido, con declaraciones de inocencia o, incluso, reivindicaciones de caracter religioso o político, como un preso que usó su últimas palabras para declarar su amor a Israel.

 

Con las declaraciones de todos ellos se ha elaborado las dos nubes de palabras que se intercalan en este artículo (una en inglés y otra en español).

 

 

 

Sobre todas las declaraciones destaca el recuerdo de los condenados para sus seres queridos y su familia. De hecho, 'amar' es la palabra más repetida en todas las declaraciones, seguida por 'familia'.

 

Lisa Ann Coleman, de 38 años, es la última condenada a muerte en el estado de Texas. Fue ejecutada en septiembre tras pasar una década en el corredor de la muerte por dejar morir de hambre a un niño de 9 años de edad, que era hijo de su pareja en el año 2014.

 

En sus últimas palabras, como muchos otros presos recordó a su familia y a sus compañeros de confinamiento: "Sólo quiero decirle a mi familia que los amo. Amo a mi hijo. Y también quiero a las muchachas del corredor. Decirle a Darlie que la quiero. Dios bendiga a todas ellas. Estoy bien. Decirles que terminé fuerte. Las quiero a todas. Eso es todo. Te amo, Richie. Te amo. Gracias, Brad y John, a todos vosotros. Dios es bueno. Te quiero, tía. Eso es todo".

 

'Lo siento', 'querer', 'Dios', 'perdonar' o 'esperar' son otras de las palabras más repetidas a lo largo de las 517 declaraciones que expresan con claridad el sentimiento de los condenados en ese último momento.

 

El tiempo que han vivido los presos en el corredor de la muerte antes de su condena definitiva tiene una fuerte repercusión en su vida, tal y como demuestran la multitud de referencias que se encuentran en sus últimas palabras.

 

Algunas declaraciones están cargadas de remordimientos como la de Charles Tuttle, ejecutado en 1999, tras asesinar a una mujer de 42 años: "A la familia y amigos de Kathy que no han podido venir hoy: lo siento de verdad. Espero que mi decisión de no apelar la sentencia os ayude a superar el dolor. Es todo lo que voy a hacer para ayudaros a salir de la pesadilla y el dolor que os he causado. Estoy sinceramente arrepentido y desearía poder deshacer lo que hice, pero no puedo".

 

 

 

Otras declaraciones son terribles por lo que implican en relación a la gravedad del crimen cometido. Es el caso de Jamie McCoskey, ejecutado en 2013 tras haber sido encontrado culpable de asesinar a un joven de 20 años y violar a su prometida.

 

En sus últimas palabras, McCoskey aseguró que "el mejor momento de su vida había sido ese periodo" y que "si tuviera que hacerlo igual, no cambiaría nada", aunque aseguró que cambiaría el "sufrimiento de los padres" del chico asesinado.

 

Y declaraciones desesperadas de inocencia, como la de Preston Hughes en 2012, en la que pedía a su familia que siguieran peleando por limpiar su nombre.

 

"Mama, Celeste: por favor saber que soy inocente y que os quiero a las dos. Por favor, continuar luchando por mi inocencia a pesar de que ya no esté. John, Cort, Allen, Barbara, Louis y Anna: Gracias por ayudarme y tratar de salvar mi vida. Os quiero. Trasmitirles a todos mi amo. Janson, gracia por tu amistad. Gracias Laura. Os quiero a todos. Adiós".