Las previsiones apuntan que la campaña de la aceituna del Valle del Tiétar será corta, con descenso de la producción pero excelente calidad

Este año, la campaña de la aceituna en el Valle del Tiétar no se espera buena en términos cuantitativos, debido principalmente a dos factores. De un lado, la escasez de precipitaciones, y de otro, la variedad de olivos que predominan en esta zona, que hay años que producen gran cantidad de olivas y otros, sin embargo, no.

 

Según las estimaciones de algunos productores de la zona, la temporada se anuncia corta, de apenas veinte días de recolección, por lo que a partir del 15 de diciembre prácticamente habrá concluido.

 

Teniendo en cuenta todo lo anterior, las previsiones apuntan a que la producción respecto a la campaña pasada descienda en torno a un 60 o 70 por ciento, en función de cada cooperativa. De tal manera que este año las cantidades, por cooperativa, rondarán los 200.000 kilos frente al 1.000.000 de kilos recogidos el año anterior.

 

A pesar del descenso de la producción, en términos cualitativos la campaña se prevé excelente por la calidad de las olivas del Tiétar,  que es la principal zona productora de Castilla y León con un 77 por ciento del total regional.

 

La excelente calidad del aceite que se produce en el sur de nuestra provincia depende, en gran medida, de la recogida temprana de las olivas directamente del árbol, antes de que caigan al suelo, ya sea manualmente, lo que se conoce como “vareo”, o de forma mecanizada.

 

Una vez recogida la aceituna, es esencial, para asegurar la calidad del aceite que el proceso de separado de la hoja de la aceituna, lavado, centrifugado, filtrado y reposado del aceite se haga lo antes posible. En la rapidez del trabajo en la almazara reside la clave del aceite de oliva virgen extra que se produce en el Tiétar, según la opinión unánime de los productores.

 

Son muchas las variedades que se producen en las almazaras del Tiétar: cacereña, cornicabra, manzanilla o picual; y cada uno aporta unos matices especiales al producto final.

 

El destino final del aceite de oliva abulense es variado, una parte se destina al autoconsumo de la zona y otra se comercializa en Ávila, Madrid, la zona norte de España y Francia, principalmente.

 

En clave de futuro, la supervivencia y crecimiento del sector depende, según algunas opiniones consultadas, de dos factores: el relevo generacional y la siembra de nuevas variedades.