Las madrigueras de animales, claves para estabilizar el oxígeno en la Tierra

La evolución de las madrigueras de los primeros animales podrían haber jugado un papel importante en la estabilización de reservas de oxígeno de la Tierra, según un nuevo estudio del Centro Nórdico de la Evolución de la Tierra (NordCEE), que ha sido publicado en la revista 'Nature Geoscience'.

Según explica el trabajo, hace unos 540 millones de años, cuando los animales de madriguera (gusanos) comenzaron a evolucionar, comenzaron a mezclar sedimentos del suelo marino en un proceso conocido como bioturbación. Esta actividad llegó a influir significativamente en los ciclos de fósforo del océano y, como consecuencia, sobre la cantidad de oxígeno en la atmósfera de la Tierra.

 

"Nuestra investigación ha llegado a la conclusión de que la actividad de los animales tuvo un impacto decreciente sobre la reserva global de oxígeno y presentó un efecto estabilizador sobre la conexión de ciclos de oxígeno y fósforo", ha señalado el autor principal, Richard Boyle.

 

El estudio señala que el enterramiento de carbono orgánico marino es una fuente de oxígeno a la atmósfera y su velocidad es proporcional a la cantidad de fosfato en los océanos. Esto significa que (en escalas de tiempo geológicas) cualquier cosa que disminuye el tamaño del depósito de fosfato oceánico también disminuye el oxígeno. Así, el trabajo se centra en uno de estos procesos de eliminación: el entierro de fósforo en la materia orgánica en los sedimentos oceánicos.

 

Los autores plantean la hipótesis de que hace unos 540 millones de años la evolución de estos animales de madriguera aumentó significativamente el grado en que las aguas oxigenadas entraron en contacto con los sedimentos oceánicos.

 

La exposición a condiciones oxigenadas de las bacterias que habitan los sedimentos provocó que almacenaran fosfato en sus células (algo que se observó en los experimentos de hoy en día), provocando un aumento del entierro de fósforo en los sedimentos que habían sido mezclados por los gusanos. Esto a su vez provocó una disminución en las concentraciones de fosfato marinas y en última instancia, de oxígeno.

 

Debido a que esta disminución de oxígeno fue iniciada por algo que requiere oxígeno (es decir, la actividad de animales cavadores) se creó un bucle negativo de retroalimentación. Sin embargo, este estudio mostró que los animales tempranos pueden haber necesitado muy poco oxígeno para crecer, lo que apoya esta teoría de que el aumento de niveles de oxígeno no eran cruciales para la vida de los animales a la hora de evolucionar en la Tierra.