Las estrellas Michelín se quedan en la provincia de Valladolid

El restaurante LeDomaine del hotel Abadía de Retuerta en Sardón de Duero se une a la Botica de la Abuela en Matapozuelos con la consecución de una prestigiosa estrella Michelín.

Las estrellas Michelín se quedan en la provincia. Al título recibido el pasado año por el restaurante La Botica de Matapozuelos, del chef, Miguel Ángel de la Cruz, se suma en 2014 el restaurante LeDomaine del hotel Abadía de Retuerta en Sardón de Duero, que logra así su primera estrella Michelín.

 

Bajo la dirección gastronómica de Andoni Luis Aduriz y de Pablo Montero como jefe de cocina, este restaurante se caracteriza “por su línea contemporánea y de corte creativo, basada en la calidad de los productos autóctonos”, según explican desde el propio hotel.

 

Desde el hotel se ha acogido este galardón, muy esperado por otra parte, con gran satisfacción y responsabilidad. No obstante, aquellos que quieran disfrutar de las selectas recetas culinarias de LeDomaine no lo podrán hacer hasta marzo, pues el restaurante –como el hotel-permanece cerrado durante los meses de noviembre, diciembre, enero y febrero.

 

Pablo Montero, formado en restaurantes de gran prestigio e influencia internacional, galardonados  con estrellas Michelin, basa su propuesta culinaria en una visión creativa de la tradición y el uso de  ingredientes locales, entre los cuales brilla la presencia de brotes, hierbas y verduras del huerto del  dominio.

 

LA CARTA

 

Aunque no existen  platos “estrella”, al igual que en el Mugaritz, en el restaurante de LeDomaine se  ofrece una oferta compacta y muy variada, en función de los mercados. El lechazo, el conejo, la presa ibérica, las verduras y hierbas de la huerta, la leche de oveja… son algunos de los productos en los que se inspira la cocina de LeDomaine.

 

Platos destacados como el arroz guisado de conejo y sepia, el estofado de cebolletas tiernas asadas  con tuétano y setas del entorno, la interpretación de la pechuga de Gallo Turresilano con una crema  de cangrejos de río, el rodaballo asado con acelga y polvo de crisantemos, las cortezas con crema  helada de vino Abadía Retuerta o los gajos de melocotón con esencia de almendras y notas de  pimienta acompañados por la gran dedicación y pasión del equipo de sala, hacen que la experiencia gastronómica sea única.

 

Todo ello perfectamente maridado con los vinos propios de la finca y la bodega contigua al  restaurante, que guarda auténticas joyas de la región y del resto del mundo. Además el restaurante se asienta en el antiguo refectorio del monasterio. 

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