Las Estatuas Vivientes animaron el sábado en las calles de Ávila

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La ciudad de Ávila ha sido hogar este sábado de un grupo de ocho extravagantes y divertidas estatuas vivientes que se han repartido por distintos rincones emblemáticos de la ciudad haciendo las delicias de pequeños y mayores y contribuyendo en buena manera al ambiente festivo que este fin de semana se respira en las calles.

Rosita saludaba a los viandantes en el jardín de San Vicente mientras que a la puerta de la catedral Cayo Plinio narra los catastróficos efectos de la erupción del Vesubio. Un forzudo se desploma en el Mercado Chico tras alardear de su gran fuerza y el Señor Silencio contempla y sorprende a los que pasean por la Plaza de José Tomé.

 

En la Plaza de Adolfo Suárez, un aguerrido soldado invitaba a coger el casco y el fusil y unirse a el en la batalla mientras en el Mercado Grande dos gemelos permanecían petrificados tras el desastre de Pompeya. Una dulce abuela miraba con ojos tiernos a quienes le echaban una moneda en el Paseo del Rastro y, finalmente, un arriesgado snowboarder surcaba el empedrado de la Plaza de Italia.

 

Ha sido la II Muestra de Estatuas Vivientes Ciudad de Ávila, organizada por el Ayuntamiento de Ávila junto al Instituto Castellano y Leonés de la Lengua a través de una asociación profesional de estatuas vivientes. El consistorio abulense repite experiencia con la intención, acertada por lo visto, de darle continuidad año tras año.