Las diferentes lenguas recurren a los mismos patrones para resolver malentendidos

Expertos del Instituto Max Planck de Psicolingüística han descubierto los mecanismos que utilizan las personas en todo el mundo para aclarar confusiones en la conversación.

 

Cuando la gente habla entre sí, hay muchas posibilidades de que se produzcan problemas de comunicación. A veces no escuchamos palabras individuales correctamente, y en otros momentos los contextos no son claros. O no estamos seguros si hemos entendido el mensaje esencial.

 

En promedio, la gente resuelve los malentendidos en la comunicación una vez cada 90 segundos. El nuevo estudio, publicado en PLoS ONE, sugiere que este principio se aplica universalmente, en todos los idiomas. "Sin un sistema de este tipo, nuestra comunicación fallaría constantemente", dice Mark Dingemanse, primer autor del estudio, en un comunicado.

 

Un equipo internacional de lingüistas, encabezado por Dingemanse y Nick Enfield (ahora en la Universidad de Sydney) analizó las grabaciones de vídeo de conversaciones en doce idiomas diferentes de los cinco continentes. Los idiomas abarcaron desde el inglés, mandarín y ruso hasta el cha'paa de Ecuador, el siwu en Ghana, pasando por la lengua de signos argentina.

 

Todos los idiomas difieren fundamentalmente entre sí en la fonética y gramática. Pero la comparación mostró que se utiliza el mismo sistema básico para resolver ambigüedades lingüísticas. En principio, este sistema se compone de personas que detienen un proceso comunicativo para pedir una aclaración de lo que se acaba de decir.

 

TRES ESTRATEGIAS PARA RESOLVER MALENTENDIDOS

 

En general, los investigadores identificaron tres estrategias subyacentes de 'reparación' que se aplican con regularidad. 

 

El primero, 'la pregunta abierta', se expresa a menudo por un simple '¿eh?'. Señala un problema fundamental en entender y requiere el mayor esfuerzo de aclaración: una repetición completa de lo que se dijo.

 

En la segunda estrategia, cuestiones concretas tales como '¿Quién?' y '¿donde?' se utilizan para aclarar ciertas piezas de información o descubrir más detalles.

 

La tercera opción es que el oyente repita lo que acaba de decir o repetir en sus propias palabras, pidiendo confirmación. La última estrategia requiere la menor cantidad de esfuerzo aclaración, a lo sumo, un simple 'sí'.

 

También llama la atención que la mayoría de la gente usa este sistema de "reparación" de forma altruista, prefiriendo seleccionar una estrategia que minimiza el esfuerzo requerido por quien habla para resolver la interrupción. Los oyentes tienen más probabilidades de hacer preguntas concretas que el uso de la forma simple "¿eh?" Esto revela la naturaleza profundamente social del uso del lenguaje humano.

 

SÓLO LOS HUMANOS CONTROLAN LOS ESTADOS DE ENTENDIMIENTO

 

Los hallazgos arrojan luz sobre lo que tiene de especial el lenguaje humano: Otras especies también han desarrollado comunicación compleja, pero que se sepa ninguna detiene la secuencia de comunicación para resolver una confusión. Debido a que sólo el lenguaje humano es capaz de comunicar acerca de sí mismo. Los seres humanos también son especiales en supervisar el éxito de la comprensión mutua.

 

"Somos dueños de la clase de cooperación que se requiere para la reparación comunicativa," resume Nick Enfield como visión fundamental de la investigación.

 

Los científicos esperan que sus hallazgos contribuirán a hacer de ordenadores que se comporten de forma más 'humana' en el futuro si no logran entender las instrucciones habladas.

 

El equipo de investigación cree que otras aplicaciones posibles para su estudio podrían estar en la enseñanza o la cooperación intercultural.