La vuelta al mundo y mucho más

Imagen tomada de su blog www.aliciasornosa.com

La periodista Alicia Sornosa ha empleado casi dos años en ser la primera española en dar la vuelta al mundo en solitario “a lomos” de su moto. Además, durante el viaje a colaborado con diversos colectivos humanitarios, fruto del cual empezará en septiembre su próximo viaje, esta vez acompañada

Al entrar en el salón de plenos del Ayuntamiento de Ávila, Alicia Sornosa es pequeñita, con unos ojos vivos que lo escudriñan todo. No me hubiera imaginado que la mujer que ha sido capaz de dar la vuelta al mundo sola tenga esa imagen de niña picara y algo frágil.

 

Su aventura comenzó el 15 de septiembre de 2011, cuando le dijeron que no había ninguna española que hubiera dado la vuelta al mundo sola dijo “pues si no lo ha hecho nadie allá voy”. Para comenzar el viaje le dijeron que necesitaba unos 34.000 euros, y sólo pudo conseguir 12.000 de amigos y enamorados de las motos que apoyaron su locura, “a cambio de poner una pegatina en su moto”.

 

El resto lo ha ido cubriendo realizando reportajes sobre su viaje en diferentes medios y también sobre ecología y medio ambiente por el mundo. También ha dado charlas explicando a en qué consistía su viaje y ha cobrado por ello.

 

Su BMW está adaptada para ir tanto por carretera como por tierra, “porque de repente se te acaba el asfalto y tú tienes que seguir”, no te puedes parar o dar un rodeo.

Su viaje comenzó por Italia, el norte de África en dirección a la India, de allí pasó a Australia, “una de las experiencias más duras del viaje, al encontrarme sola en un país que no entendía lo que me decían al principio”.

 

De allí dio el salto a EE.UU., Canadá y subió hasta Alaska, “estuve en Valdez, la ciudad con nombre español más al oeste y más al norte de España”. Se acercó hasta el Polo Norte y bajo por Calgary, hasta Nueva York. Punto en el que ya tendría completa su hazaña porque ya había completado toda una vuelta al mundo, sólo le quedaba el salto a España “pero decidí seguir viaje”.

 

Llegando a Florida, donde visitó el Museo de Dalí. Pasando a México, recorriendo varias ciudades pero le llamó la atención Guajaca “dónde viví la noche de los muertos con barbacoas y música en los cementerios”.

 

Llegando a Guatemala, dónde le pilló el terremoto de este año, estaba a 20 kilómetros del epicentro “es lo más raro y donde más miedo he pasado de todo el vieja. Porque la tierra se mueve de arriba abajo y luego lados”.

 

Pasó por segunda vez el Ecuador, ya lo había hecho al atravesar Kenia. La vista de los Andes por la carretera austral le llamó mucho la atención, llegando a la Tierra de Fuego y el Estrecho de Magallanes, “donde me encontré con una expedición de españoles que estaban celebrando el aniversario de la ruta realizada por Magallanes. Y llegué al fin del mundo, y como era el fin del mundo me voy”.

 

Subió por Argentina recorriendo la Ruta 3, llegó a Uruguay, que es un país muy pequeño, terminando su viaje en Monterrey rumbo otra vez a Madrid “con tres años más”.

 

Durante su viaje a colaborado con diferentes proyectos solidarios “hospitales infantiles para niños con cáncer, albergues, niños que trabajan en la calle y luego acuden a casas escuelas para tener un futuro; o un colegio de Lima subvencionado por alemanes que era la única posibilidad de que estudiarán”.

 

Y es que quería contar lo que pasa en el mundo “a través de la sensibilidad especial que tienen las mujeres, echar una mano, ayudar y mirar que esto existe”. También saber cómo viven las mujeres en otros países, y “demostrar que las mujeres podemos viajar solas, que no es difícil y complicado. Cualquiera puede hacerlo”.

La moto de Alicia a las puertas del Ayuntamiento de Ávila

En España “vivimos entre algodones y no nos damos cuenta de lo que ocurre. En Sudamérica todo el mundo es muy solidario”.

 

No ha tenido ninguna experiencia negativa respecto de otras personas hacia ella, “me han tratado fenomenal, me han tendido una mano, me han abierto puertas de muchas casas, me han esperado para acompañarme en las fronteras de algunos países. Al contrario, siempre había un ángel que en un momento de apuro ha aparecido y me ha ayudado”.

 

Para Alicia “la gente es buena, curiosa y siempre tiene ganas de ayuda. Nos tienen engañados con la televisión y las noticias que casi da miedo ir al pueblo de al lado porque nos pueden apuñalar, y eso sólo es una gotita en un mar”.

 

Después de hablar de todos los países que había recorrido nos dijo que “mi familia es de Navaluenga, de toda la vida”. El pueblo de su madre “uno de los más bonitos, con su pantano a la entrada” y dónde había veraneado de pequeña.

 

Pero no piensen que se baja de la moto, tiene preparada una nueva aventura a partir de septiembre. Un programa para televisión, con fines solidarios, dónde irá acompañada de otra moto y un coche, que se llamará “Comparte la Carretera”. “Llegaremos a lugares donde es muy difícil llegar para ayudar a la gente”. Lo hará a partir de septiembre de la mano de alguna ONG, pero todavía está sin concretar.

 

 

Si queréis saber más de ella podéis seguir su blog.