La viuda y los hijos de Robin Williams, a la gresca por la herencia

El fallecido Robin Williams junto a su mujer

Susan Schneider, la viuda de Williams, acusa a los tres hijos de su marido de haber sustraído pertenencias de su casa en el norte de California.

Zak, Zelda y Cody desean que se cumplan los deseos de su padre, que se quitó la vida un 9 de agosto debido a una profunda crisis agravada por el diagnóstico de la enfermedad de Parkinson.

 

Siete meses después de su triste fallecimiento, la viuda y los hijos de Robin Williams se encuentran en plena batalla legal por parte de la herencia. El patrimonio de la estrella de Hollywood es codiciado por sus familiares más allegados y, después de meses en los que se creía que la armonía reinaba en la familia, han tenido que acudir a los tribunales para dirimir sus diferencias.

 

 

Susan Schneider, la tercera esposa del protagonista de El club de los poetas muertos, habría presentado una denuncia contra los vástagos de su marido, Zak, Zelda y Cody , el primero fruto de su primer matrimonio, con Valerie Velardi, y los dos últimos, de su matrimonio con Marsha Garces, por llevarse de su casa del norte de California distintas pertenencias "de manera unilateral".

 

Estos objetos, según la diseñadora gráfica, pertenecerían a la casa que compartía con el cómico. La respuesta de los abogados de los herederos ha sido muy clara al asegurar que ninguno de sus representados fue a una casa en la que se les niega la entrada.

 

Los jóvenes habrían realizado unas declaraciones al diario The New York Times en las que denunciarían la actitud de la viuda, totalmente contraria a los deseos de su progenitor. Además, los abogados de la parte demandada habrían entregado unos documentos que avalarían su última voluntad, que incluiría dejar a su prole todos los premios acumulados a lo largo de su carrera y sus objetos personales.

 

Los representantes legales de Schneider desean que el magistrado dictamine cuanto antes a quién pertenece la morada en la que vivió la pareja, con la intención de reclamar también todo lo que atesoraba en su interior.