La Virgen de las Vacas coronada hace frente a la lluvia para bailar el 'Gato Montés'

Los mozos retiraron los plásticos que cubrieron la imagen durante toda la procesión para vivir con más emoción que nunca una de las tradiciones más arraigadas de la ciudad.

En este segundo domingo de mayo de 2016, día grande de las fiestas del Barrio de Las Vacas, y con la Virgen de las Vacas recién coronada, la alegría y la emoción han llevado en volandas a los mozos -y a la Virgen- a lo largo del lienzo norte de la Muralla, por la Avenida de Madrid, en una espectacular tradición que tiene ya casi un siglo

 

La lluvia que obligó a retrasar la salida de la procesión organizada por el Patronato de la Santísima Trinidad y Nuestra Señora de las Vacas para ponerle, lástima, el plástico a la imagen de la Virgen de las Vacas. La lluvia que acompañó a la, hoy, más guapa de las advocaciones marianas durante su periplo por iglesias y ermitas abulenses. Esa lluvia paró cuando los mozos, ya en la rotonda donde confluyen la Calle Encarnación y la Avenida de Madrid, decidieron que su Virgen recién coronada no podía bailar el Gato Montés con un plástico que la desluciera.

 

La adrenalina se notaba en el ambiente ya cuando al quitarle la capucha los mismos mozos pedían a gritos que se despojara a la imagen de todos los plásticos que la protegían del agua y, con la Virgen en todo su esplendor, se agarraban de las manos haciendo un círculo protector en torno a la imagen y sus portadores.

 

Primero en las gargantas de los mozos y la gente que acompañaba a la Virgen, y después en los instrumentos de la Banda de Música de Navalperal de Pinares, el pasodoble 'El Gato Montés' volvió a convertirse en un símbolo de las tradiciones más arraigadas cuando la marea humana sobre la que flotaba Nuestra Señora de Las Vacas recorría a paso ligero la ronda nueva al son de la música.

 

Entre la muchedumbre se mezclaban los rostros de alegría, preocupación, devoción pero, sobre todo, emoción, que estalló al final del recorrido, en la rotonda del Puente Adaja, en forma de lágrimas para aquellos que más habían trabajado para que su Virgen tuviese un día perfecto. Tras los abrazos y las muestras de cariño entre toda la famila vaquera, la Virgen de las Vacas continuó hasta la iglesia de San Juan.

 

Ya por la tarde, la imagen partirá hacia su ermita, donde a las 19 horas tendrá lugar la subasta de regalos y se cerrará el día con un baile. El lunes continuarán los actos con misa, sorteos, desayuno en los portales de la ermita, comida de hermandad y juegos infantiles.