La violencia se ceba con las mujeres de los países más pobres pero es global

Los países del sudeste asiático son los más afectados por la violencia de género: un 37% la ha sufrido en esta región.

La violencia contra la mujer es uno de los grandes problemas del mundo actual, y en el Día Internacional para lograr su eliminación los datos vuelven a recordar que se trata de algo sobre lo que aún hay mucho trabajo por hacer en todo el mundo. Un estudio llevado a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS)con datos de 2013 revela que los países del sudeste asiático son aquellos en los que la violencia contra la mujer dentro de la pareja tiene una mayor prevalencia.

 

El estudio ha analizado tanto la violencia física --bofetadas, golpes, empujones, que el hombre tire a la mujer algo con lo que puede ser dañada, etcétera-- como la sexual, entendiendo por esta última el ser forzada para tener relaciones sexuales, tener relaciones por miedo a la reacción de la pareja o el ser obligada a hacer cosas que pueden resultar 'humillantes' o 'degradantes'. El informe utiliza encuestas a mujeres y trabajos anteriores referidos a seis zonas: África, América, Sureste de Asia, Europa, Mediterráneo del Este y Pacífico Occidental. Asimismo, también tiene en cuenta las rentas de estos lugares: divide entre aquellas regiones con salarios altos y los que los tienen bajos o medios.

 

De este modo, los datos globales muestran que el 30 por ciento de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja, un porcentaje que se eleva hasta el 35 por ciento si se añade a personas distintas a la pareja.

 

 

MÁS VIOLENCIA EN PAÍSES POBRES

 

El informe también revela una 'brecha' entre los países 'ricos' (con rentas altas) y los que tienen unas rentas menores. Así, en las regiones consideradas 'ricas' (Estados Unidos, Europa, Australia y Japón) se observa que el 23,2 por ciento de las mujeres ha asegurado haber sufrido situaciones de violencia, el menor porcentaje de todo el estudio, lo que pone de relevancia los efectos de las políticas públicas.

 

Por lo que respecta al resto de regiones del mundo que tienen una renta menor, destaca el sudeste asiático (Bangladesh, India, Sri Lanka, etcétera) como la región con mayor porcentaje de casos de violencia: un 37,7 por ciento de las mujeres aseguraron haber experimentado intimidación física o sexual en algún momento de sus vidas por parte de sus parejas. Tras esto se sitúan los países del Este del Mediterráneo (Egipto, Irán, Irak, Jordania y Palestina), donde el 37 por ciento de las mujeres indicaron haber vivido esta clase de situaciones. África (Botsuana, Zambia, Kenia, Etiopía, etcétera) no se queda muy lejos: el 36,6 por ciento de las africanas afirmaron haber sufrido estas experiencias de violencia física o sexual.

 

Dentro de este sector de regiones, la que presenta un porcentaje menor es la del Pacífico Occidental (Camboya, China, Filipinas, Samoa y Vietman), en la que el 24,6 por ciento de las mujeres han asegurado haber sufrido esta clase de violencia. Le sigue la Europa con menor renta (países como Albania, Lituania o Rusia), donde el 25,4 por ciento de las mujeres ha reconocido estas situaciones; y América central y del Sur, región en la que el porcentaje ha sido del 29,8 por ciento.

 

 

LA VIOLENCIA AFECTA A TODAS LAS EDADES

 

Además de señalar una importante diferencia entre países ricos y pobres, este estudio también presta atención a la edad de las mujeres que han revelado haber sufrido algún tipo de violencia por parte de sus parejas. Tristemente, la prevalencia de la violencia de pareja es alta entre las mujeres más jóvenes: a nivel global el 29,4 por ciento de las jóvenes entre 15 y 19 años declaran haber sufrido algún tipo de violencia de su pareja.

 

La situación empeora con la edad y el porcentaje de mujeres que declara haber sufrido violencia de género va aumentando hasta el grupo de 45 a 49 años. A partir de esa edad la violencia desciende.

 

No obstante, la OMS matiza que existe menos información sobre la violencia de género en personas de más de 50 años, por lo que no se puede concluir que la violencia machista sea menor en ese grupo de edad, sino que se sabe menos de lo que ocurre en esas edades. La ONU señala que a fin de abordar la violencia contra las mujeres de forma efectiva es preciso contar con un enfoque integral que incluya un amplio abanico de actores. Este enfoque debe abarcar la elaboración de leyes y políticas, servicios de prevención y ayuda, el cambio de normas y comportamientos en hombres y niños, además de incorporar la recopilación de datos e investigación.

 

Un componente importante de los esfuerzos de prevención radica en generar conciencia y organizar campañas sobre el alcance y el impacto de la violencia, pero es preciso complementar estas acciones con programas educativos y la movilización comunitaria si se quiere obtener resultados continuos.

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