La Usal niega falta de control en sus sociedades a pesar de las sospechas del Tribunal de Cuentas

El vicerrector de Economía de la Usal, Ricardo López.

El vicerrector de Economía respeta el informe del Tribunal de Cuentas, pero no se siente aludido porque somete a sociedades y fundaciones de la Usal a auditorias externas e internas y al escrutinio de la Junta. Explica que ahora se critican las fundaciones cuando fue la propia administración quién impulsó su creación.

El Tribunal de Cuentas ha puesto la lupa sobre una práctica extendida en las universidades públicas españolas, y también en la Universidad de Salamanca: la creación de fundaciones y sociedades dependientes para gestionar parte de sus actividades. Unos entes de los que se sospecha están creados para eludir controles y de los que se acusa a las universidades de no dar suficiente información. Algo en lo que disiente la Usal, que defiende los controles exhaustivos que hace sobre su funcionamiento y que explica que ahora se critica la creación de estos entes instrumentales cuando hace poco se animó a crearlos.

 

El informe del tribunal de fiscalización ha caído a plomo sobre las universidades públicas porque la mayor sospecha que plantea el Tribunal de Cuentas es que la creación de multitud de sociedades y fundaciones responde a una "deliberada huida de los controles internos o del control presupuestario y de gestión y a la búsqueda de un campo de actuación menos reglado en el que poder incrementar el margen de discrecionalidad de las decisiones que afectan a la gestión del personal, contratación y ejecución de inversiones y prestación de servicios públicos". Algo que se ve reforzado con el hecho de que muchas universidades, también la Usal, no cuentan con datos de algunos de estos entes con los que se les relaciona, que no son pocos: 574, de los que 382 se pueden considerar de carácter público.

 

Esto es algo que, en parte, reconoce la propia Usal, que su último informe al claustro universitario manifestaba que, a la hora de obtener documentación para dar cuenta de su situación económica, había tenido la colaboración de muchas de estas entidades, pero no de todas. Entre ellas, la Oficina de Cooperación Universitaria, Portal Universia o la Agencia Universitaria para la Gestión del Conocimiento, pero también la Fundación CEI Studii Salmantinii, que se disolvió en 2013 pero de la que el Tribunal de Cuentas no tiene datos a pesar de que ha estudiado hasta 2012. La explicación está, según la Usal, en que no todas dependen de la institución académica.

 

 

CONTROL CONSTANTE

 

Pero por encima de todo, desde la Usal niegan falta de control y voluntad de crear entes para disponer de una mayor discrecionalidad. El vicerrector de Economía, Ricardo López, asegura que la Universidad de Salamanca mantiene "un control exhaustivo de las sociedades y fundaciones" bajo su control, entre las que diferencia entre las puramente públicas y las de carácter privado en las que participa, pero no gestiona o controla. "Estos entes están controlados con las auditorías de cuentas, por el Consejo Social y algunos ejercicios por el Consejo de Cuentas, a lo que hay que añadir las auditorías de la Junta de Castilla y León y el Tribunal de Cuentas, además del control interno", añade.

 

El vicerrector reconoce que es fundamental que todas las sociedades y fundaciones de las universidades se sometan a un control y respeta el contenido del informe de fiscalización, pero asegura que la Usal no se siente aludida ya que, con el sistema de control descrito, está sobradamente auditada. En todo caso, admite una de las pegas que pone el Tribunal de Cuentas, la escasa dotación de las unidades de control interno. La de la Usal está formada solo por dos personas, "porque no nos dejan contratar", pero que se compensa con las auditorías y controles externos.

 

 

FUNDACIONES SÍ O NO

 

El vicerrector también ha explicado que, en algunas ocasiones, la Usal ha recurrido a la creación de fundaciones empujada por la propia administración. "La universidad pidió gestionar directamente el proyecto Studii Salmantini dentro del campus de excelencia, pero el ministerio nos dijo que creáramos una fundación", ha recordado. "Cuando pudimos recuperar la gestión directa, se disolvió".

 

También que estas formas jurídicas permiten dar entrada a los proyectos a otras instituciones o al sector privado. Es el caso del consorcio del centro del láser, para permitir la participación de Ministerio de Economía y Junta; o de la Fundación Cultural Hispano Brasileña, con numerosos patronos. O la propia sociedad para las franquicias de enseñanza de español, que permite que un inversor privado pueda impulsar una de las nuevas sedes, algo que no sería posible si dependiera directamente de la universidad.