La última obra del escritor abulense Eduardo Blázquez "El reino veneciano de Tetis. La tumba de Jacinto", ya está las calles

"El reino veneciano de Tetis. La tumba de Jacinto" (Cumbres, 2015), es en sí mismo el resultado de un proceso de decantación, pues en él hallamos esa sutil capacidad para unir mito -esos mitos que son auténticas lecciones de antropología-, estética e historia.

De todos es conocida la ímproba labor de Eduardo Blázquez Mateos en pro de la investigación, la promoción y la difusión de las artes y la cultura. Desde el ámbito universitario, donde ejerce la docencia, Eduardo Blázquez viene desarrollando una fructífera labor en temas como el Renacimiento, el Cine e incluso en disciplinas hasta ahora olvidadas por la Historia del Arte como es la Escenografía o la Danza. Sus publicaciones y clases, a las que he tenido oportunidad de asistir, nos lo muestran no como un mero compendiador de conocimientos, que también atesora en abundancia, sino por ofrecer una novedosa relectura de conceptos más o menos tradicionales, por plantear preguntas distintas a partir del diálogo entre las artes.


El último libro de Eduardo Blázquez, El reino veneciano de Tetis. La tumba de Jacinto (Cumbres, 2015), es en sí mismo el resultado de un proceso de decantación, pues en él hallamos esa sutil capacidad para unir mito -esos mitos que son auténticas lecciones de antropología-, estética e historia. Junto a abundantes referencias historiográficas, Eduardo, desde el itinerario iniciático de la soledad, nos  invita a caminar, a navegar por una Venecia real, por una Venecia pictórica, escenográfica y, cómo no, por una Venecia donde el amor divino y el amor humano se encuentran en armónica perfección. Podemos decir que El reino veneciano de Tetis. La tumba de Jacinto es un ensayo, pero es mucho más, pues Blázquez no se limita a hacer un frío análisis formal, todo el libro está empujado por el hálito de lo sentido, por el céfiro de lo vivido, guiado en definitiva por lo que tanto define a su autor: la pasión.  

 

Eduardo Blázquez

 

 

1. Eduardo, en el epílogo de tu último libro hablas de la Caja de Pandora ¿Es “El reino veneciano de Tetis. La tumba de Jacinto” una Caja de Pandora?

 

El libro no es una Caja de Pandora, es un texto que puede incomodar, al tratarse de un manuscrito arriesgado en el contenido, en la estructura; sin embargo, a la vez es un viaje de/sobre la Soledad, elogiada en paisajes diversificados, desde variadas miradas sobre el cuerpo como narración.

 

 

2. Venecia ha sido y es una ciudad emblemática, e incluso mítica para ti, una ciudad sobre la que se ha dicho, escrito y pintado mucho ¿Qué te lleva a trabajar desde el punto de vista de un esteta en torno a la Eterna Decadente?

 

Se trata de una ciudad insondable, repleta posibilidades, al intensificarnos la imaginación, alterando al espectador sensible. Venecia es un laberinto paradójico, iluminado y siniestro, en efecto, decadente; la ciudad está repleta de magia y de ambigüedad, un escenario ideal para soñar.


Ha sido, en parte, un juego. Descifrar la ciudad desde el prisma de un abulense determinado por Santa Teresa y San Juan de la Cruz.

 

3. Giacomo Torelli se torna en uno de los hilos conductores de tu ensayo ¿Cuáles crees que son sus principales aportaciones a la historia del arte y la cultura?

 

Torelli une la tradición florentina con la veneciana, retoma a Buontalenti, para crear espacios escénicos de vanguardia, rompedores, necesarios para abordar la transversalidad de las artes. Torelli eleva las relaciones entre las Artes Escénicas, desde el prisma del coreógrafo-escenógrafo, creando un universo mágico de luz y de color derivados de la escuela veneciana, extendiendo sus creaciones a Francia, a Europa, cambiando la mentalidad, el concepto de espectáculo.

 

 

4. Venecia… ¿Morada de la soledad y de Jacinto…?

 

El concepto de Morada es importante para un abulense.


La morada de Soledad está muy presenta en la literatura española, se trata de un recodo esencial para crear, para analizar las artes.


La morada de Jacinto es un canto a la Homosexualidad, para celebrar la Belleza de las relaciones amorosas entre hombres.

 

5. ¿Existe en el mundo contemporáneo algo de este discurso en torno a Venecia, a su escuela pictórica, escénica y a la significación icónica que aquí propones?


Sí, en el cine, destacaría a Carlos Saura. En danza, citaría a Pina Bausch. En escenografía se eleva Ezio Frigerio.

 

 

6. ¿Cuáles son tus siguientes proyectos?


Me gustaría editar dos libros sobre las relaciones entre la pintura y el cine; al tiempo, quisiera finalizar un relato alegórico y poder llevarlo al formato visual.