La UCAV da un paso más en el descubrimiento del legado familiar de Santa Teresa en Gotarrendura

La Universidad Católica de Ávila ha dado un paso más en las exploraciones arqueológicas del Palomar Teresiano de Gotarrendura con el descubrimiento de tres maravedíes de Felipe II y Felipe III, de finales del siglo XVI y principios del XVII.

Se trata de un hallazgo importante que certifica que la casa palacio de la familia de Santa Teresa se encontraba ya en ruinas en esa época y en el que han colaborado alumnos de la UCAV con trabajos de voluntariado.

 

 

Durante la segunda fase del proyecto, este verano, se encontraron “restos de muros y de suelos pertenecientes a la casa palacio de la familia de Santa Teresa en el siglo XVI”, como afirmó Blas Cabrera, arqueólogo responsable de la investigación.

 

La importancia de las monedas es que se encuentran en niveles que están cubriendo esos restos de pavimento que están sellados por un derrumbe de cubierta de teja curva y están cubriendo los muros arrasados y demolidos de la casa. Estos maravedíes determinan, por tanto, que en la época de Felipe II y Felipe III la vivienda ya estaba abandonada y en proceso de derrumbamiento.


Primera fase

Durante la primera fase, realizada en abril y patrocinada por la Junta de Castilla y León, se realizaron sondeos exploratorios para demostrar la existencia de los restos atribuidos a la casa palacio de la familia de Santa Teresa. Abarcaron dos zonas de excavación donde la tradición histórica y la tradición oral señalaban la existencia de los restos coincidiendo con la ubicación del monumento de Santa Teresa, y una segunda zona ubicada en las proximidades del Palomar, ya que esos documentos señalaban la existencia de dos casas. 


Segunda fase

Durante la segunda fase, llevada a cabo durante junio y julio,  se han encontrado, según el arqueólogo Blas Cabrera, “restos de muros y de suelos que pertenecían a la casa palacio de la familia de Santa Teresa en el siglo XVI”. Ha estado patrocinada por José Mª López y el Instituto Secular Cruzadas de Santamaría. En ella se excavaron los testigos que quedaban en los sondeos de la primera fase, donde los restos arqueológicos descubrieron una construcción de un muro de dos metros con compartimentaciones que delimitan diferentes estancias que en unos casos están cubiertas por pavimento de canto o de mortero de cal dependiendo del uso

 

 También se han documentado derrumbes de cubierta de teja y un pavimento de unos 15 metros cuadrados que sería la antesala a la vivienda, formado por distintos motivos geométricos y se conserva casi en su totalidad.

 

Cabrera declaró que la interpretación de estos restos es como casa de los renteros o de uso agropecuario que tenían las fincas de esa época, destinada como paneras o fines ganaderos. Esta construcción evidencia los signos de las continuas modificaciones realizadas, donde se añadieron distintas estancias.

 

Se ha encontrado un muro de cuatro metros de longitud y 0,80 metros de ancho con un pavimento de losetas de piedra que determina la extensión de esa edificación, ya que se integra por debajo del monumento de La Santa que se colocó en 1962 porque ahí estaban las ruinas de la vivienda y también se adentra en la finca colindante. Estos restos contextualizan lo descubierto en la primera fase. Esta estancia representa los restos más antiguos que se han encontrado.