La subpoblación oriental de osos pardos mejora su salud genética

Oso Pardo

Un proyecto de investigación constata el rescate genético de la subpoblación oriental, la que se asienta en la Montaña Palentina, gracias a su relación con la población occidental de osos cantábricos, más numerosa y ubicada en la zona leonesa.

La Fundación Oso Pardo (FOP) ha finalizado el proyecto 'Estudio genético del oso pardo en el Corredor interpoblacional y en la subpoblación oriental cantábrica', iniciado en el año 2013 y realizado con la colaboración de ENEL Green Power España. Los análisis genéticos han sido realizados por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales -organismo adscrito al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)- y el proyecto ha contado con el apoyo y la participación en todas sus fases de la Dirección General del Medio Natural de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León. También se ha contado con el apoyo de la Dirección General de Recursos Naturales del Principado de Asturias, que ha aportado muestras genéticas e información de interés para el estudio. 
 

La población cantábrica de oso pardo se encuentra dividida en dos subpoblaciones separadas desde hace más de un siglo. Los primeros estudios genéticos realizados en los años noventa determinaron que ambas subpoblaciones estaban aisladas, que tenían características genéticas diferenciadas y que se había producido una importante pérdida de variabilidad genética, especialmente en el caso de la subpoblación oriental (la asentada en la Montaña Palentina), que es la más pequeña y más amenazada, y en la que se describieron los menores niveles de variabilidad genética de todas las poblaciones de osos europeas. La baja variabilidad genética es un riesgo importante para esta subpoblación, que puede limitar su productividad y hacerla más vulnerable a problemas biológicos.
 

Desde finales de los años noventa del siglo pasado, ambas subpoblaciones están recuperándose, especialmente la occidental. Esto ha propiciado que las localizaciones ocasionales de osos dispersantes detectados en el Corredor interpoblacional (la zona intermedia entre ambas subpoblaciones) hayan aumentado, y en un estudio desarrollado por la Universidad de Oviedo se detectó en la subpoblación oriental el primer caso de un cruce mixto entre un macho occidental y una hembra oriental, que tuvo lugar en 2008. 
 

La intención del proyecto ahora finalizado era responder a algunas cuestiones trascendentales para el oso cantábrico: si la variabilidad genética en la subpoblación oriental aumentaba, y si el crecimiento de la subpoblación occidental cantábrica, con un censo actual superior a los 200 ejemplares, estaba dejando huella genética en la pequeña subpoblación oriental. Para ello, se han analizado 152 muestras de pelos y excrementos de oso pardo recogidas básicamente en la subpoblación oriental y en el Corredor interpoblacional entre junio de 2013 y agosto de 2014 por los equipos de la Junta de Castilla y León y la FOP.
 

Los resultados obtenidos analizando el ADN de las muestras, han respondido con creces a dichas preguntas y ponen de manifiesto que el aislamiento genético de ambas subpoblaciones cantábricas -lo que estaba considerado como un grave problema de conservación- está tocando a su fin.
 

Los análisis de las muestras recolectadas han individualizado con seguridad 26 osos, que deben considerarse una parte del censo de la subpoblación oriental, dado que el estudio no pretendía realizar un censo genético de esta subpoblación y ni el método ni el periodo de muestreo permitirían detectar todos los ejemplares presentes. Sobre estos 26 ejemplares se ha llevado a cabo el estudio genético.