La pasión de los socialistas solo tiene un nombre: el tuyo

Pedro Muñoz.

El hijo de la panadera, la vecina del cuarto y su nieta, el farmacéutico, Manolo el del bar de la plaza…

El día que decidí echar a andar en el camino de la política, al final de ese camino, en la meta, estaban ellos y tantos otros vecinos, familiares, amigos, paisanos… personas, en definitiva, que son aquellas por las que estoy aquí.

 

Hay quienes hablan de la política en otros términos. Sillones frente a personas. Los socialistas, sin embargo, no buscamos un sillón, sino el banco de la plaza de nuestro pueblo o la silla de la terraza de un bar para estar con la gente, conocerla. El escaño del Congreso sirve después para que los sueños, las inquietudes y los anhelos que nos trasladan se oigan más allá de esa plaza o esa cafetería.

 

Si conseguimos que la voz de los abulenses se oiga con más fuerza no habrá mejor recompensa porque como alguien dijo una vez: “trabajar duro por algo que no nos interesa se llama estrés. Trabajar duro por algo que amamos, se llama pasión” y la pasión de los socialistas solo tiene un nombre: el tuyo.