La música de los contrabajos resonó en Fontiveros

Concierto de GeneBass en Fontiveros

La banda sonora de “La Guerra de las Galaxias”, de “La Pantera Rosa” y de “Desayuno con diamantes” compaginadas con música de Strauss, Mozart  y Bach, sonaron con fuerza en el auditorio del Espacio san Juan de la Cruz Llama de Amor Viva de Fontiveros, en la tarde noche de este pasado domingo.

Más de un centenar de personas llenaron por completo el espacio para escuchar al cuarteto GeneBass, o lo que es lo mismo, a Adrián Matas, Isabel  Peiró, Marta García y Daniel Morán, que desarrolló un programa completo a lo largo de más de una hora con música de valses y pasodoble; películas y arias clásicas, así como piezas compuestas expresamente para ellos por Simón García.


Este concierto es uno de los 3 que dentro del VI ciclo de conciertos de verano, que organiza la Asociación Cultural Centro Católico san Juan de la Cruz de Fontiveros, en el auditorio del Espacio san Juan de la Cruz Llama de Amor Viva, cedido para la ocasión por la Diputación de Ávila.


 Adrián, Isabel, Marta y Daniel, jovencísimos concertistas, todos ellos con una fuerte formación clásica, vieron en esta poco común agrupación de cuarteto de contrabajos, la oportunidad de descubrir y desarrollar otras facetas de este hermoso instrumento. Surgido de la pasión y la curiosidad por la música, GeneBass intenta siempre transmitir estos valores en sus conciertos.


El grupo mostró su grandísima calidad interpretativa en varias obras desde la profundidad de Bach hasta la vitalidad de Joplin, en un repertorio de lo más variopinto, contrastante, divertido y  sorprendente.


 Al terminar, el público no dejó despedirse a GeneBass sin dos piezas de regalo: una “Alfonsina y el mar” del maestro Ariel Ramírez y arreglos de Alfredo Morán, cantada por Adrián Matas, que hizo tararear la canción en honor a la poeta argentina Alfonsina Storni a gran parte del auditorio.

 

El final a tan maravilloso recital lo puso “España Cañí” de Pascual Marquina que logró que el público asistente se moviese al son del pasadoble y clarines de los sones arrancados a los más grandes instrumentos de cuerda, y que levantó el ánimo en una noche de agosto, que si bien era un poquito fresquita en la calle, resultó ser muy cálida dentro del auditorio de Fontiveros.

 

Noticias relacionadas