La 'multipropiedad' de viviendas turísticas se incrementa con la llegada del verano

La importancia económica de este sector queda demostrada si se tiene en cuenta que en Europa hay aproximadamente un millón y medio de hogares que ejecutan esta opción.

También coloquialmente mal llamado ‘multipropiedad’ de viviendas, se trata de un sistema que consiste en compartir con otras personas el derecho de utilizar una propiedad, generalmente vacacional, durante un periodo de tiempo determinado. Sin embargo, la falta de información y ciertas fórmulas de venta agresiva provocan mucha incertidumbre y desconfianza hacia este tipo de contratos, según indica el portal inmobiliario fotocasa.es.

 

Según la Comisión Europea, la importancia económica de este sector queda demostrada si se tiene en cuenta que en Europa hay aproximadamente un millón y medio de hogares que tienen instaurados un derecho de aprovechamiento por turnos, un tercio de los cuales proceden del Reino Unido e Irlanda. Al mismo tiempo, la CE subraya que es en España donde se encuentra el mayor número de centros vacacionales.

 

El último estudio publicado por la RDO (Resort Development Organisation), asociación dedicada a la comercialización de propiedades vacacionales en Europa, recoge que la venta de aprovechamientos por turnos en Europa ascendió a aproximadamente 750 millones de euros en 2011, marcando además una nueva tendencia hacia productos de tiempo compartido más cortos y, por lo tanto, más baratos.

 

Para la organización, esta es “una buena noticia tanto para la industria como para los compradores, ya que pone en relieve el hecho de que la industria de tiempo compartido sigue siendo fuerte, se está adaptando a las necesidades de los consumidores en la economía actual, y continúa evolucionando".

 

LAS RECLAMACIONES ABUNDAN

 

La primera Ley para regular la hasta entonces llamada “multipropiedad” se aprobó en el año 1998. Hasta ese momento, fueron muchas las reclamaciones que se tuvieron que tramitar por incumplimientos relacionados con los inmuebles compartidos y, principalmente, por la forma en que se comercializaban estos derechos.

 

Según la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), “casi quince años de normativa no han significado una mejora en la transparencia de la actuación de las empresas comercializadoras de este tipo de derechos, ni una desaparición de las reclamaciones por incumplimientos, que tuvieron un auge especialmente singular antes del inicio de la crisis financiera de 2008”. Al contrario, los nuevos sistemas flotantes o los clubes de vacaciones han requerido nuevas normativas de regulación para evitar “los continuos abusos".

 

En este sentido, la CECU recuerda, por ejemplo, que se tiene que ofrecer un mínimo de información antes de la firma del contrato, la obligación de que los mismos se hagan por escrito, la prohibición de cobrar al usuario cantidades por anticipado o, muy importante, la obligación de reconocer al consumidor el derecho a desistir del contrato, incluso después de haberlo firmado, en un plazo determinado.