La monarquía hispánica, principal impulsora de la creación de mapas y atlas con función defensiva

izq. a dcha.: Carlos Sánchez, Rocío Sánchez, Alicia Cámara, Isabel Testón, Maurizio Vesco, Nicola Aricó, Consuelo Gómez y Margarita A. Vázquez

La frontera africana, los baluartes frente al turco de Sicilia y Malta, el papel de los Medici han sido algunos de los detalles que se han tratado en este curso realizado en la sede de la UNED en Ávila.

España fue la monarquía que potenció, principalmente, en los siglos XVI y XVII, la creación de atlas y mapas por parte de ingenieros militares con el objetivo de que reyes y príncipes conocieran sus reinos y decidieran sobre su defensa. Muchos de esos mapas y atlas han permanecido ocultos durante siglos, hasta que han comenzado a salir a la luz, descubiertos en estanterías y fondos de bibliotecas.

 

Y se han encontrado, además, en un “buenísimo” estado de conservación, ya que estos mapas se guardaban como auténticos tesoros y, por su exactitud y detalle, muchos pasaron a decorar galerías palaciegas.

 

La frontera africana, los baluartes frente al turco de Sicilia y Malta, el papel de los Medici han sido algunos de los detalles que se han tratado en este curso que ha dado a conocer algunos de los resultados del proyecto de I+D+i del Ministerio de Economía y Competitividad sobre ‘El dibujante ingeniero al servicio de la monarquía hispánica, siglos XVI-XVIII’, según ha explicado la directora del seminario, Alicia Cámara, catedrática de Historia del Arte de la UNED.

 

En este sentido, el curso ha contado con dos profesores llegados de Italia, estudiosos de estas cuestiones, con el objetivo de que sus análisis puedan también integrarse en futuras investigaciones sobre los dibujos de los ingenieros militares, que dibujaron todas las ciudades y territorios, las fronteras y las fortificaciones, con el fin de dar una nueva imagen del mundo, hasta entonces, en su mayoría, desconocida.

 

“Eran imágenes con una gran carga de información y detalles” y otorgaban “mucho poder” a quien las poseía, ha explicado.

 

Entre los protagonistas del curso, han estado los ‘atlanti’ o atlas de Sicilia, un aspecto que ha abordado el profesor de Historia de la Arquitectura e Historia de la ciudad de la Università degli Studi de Messina (Italia), Nicola Aricó, quien ha señalado que fue este reino el que, en un periodo de 120 años, produjo un “mayor número” de atlas, ocho, con el objetivo, en muchos casos, de ir transformando la imagen de las ciudades desde un punto de vista propagandístico, especialmente los últimos.

 

Por su parte, el profesor de Historia de la Arquitectura de la Università degli Studi di Palermo (Italia), Maurizio Vesco, ha destacado que, en la época analizada, Sicilia fue un lugar de investigación “extraordinario” del que surgieron soluciones para la fortificación y defensa de las ciudades, aunque también en el ámbito particular del diseño. Tal fue así que el reino siciliano registró una gran afluencia de ingenieros y técnicos profesionales en el arte de la guerra y militares, de modo que se constituyó en un lugar de encuentro y “perfeccionamiento”.

 

En el curso, además, se ha presentado el ‘Atlas Medici’ de Lorenzo Possi (1687), que contiene plantas de Extremadura y Cataluña, recientemente descubierto en la Biblioteca del Museo Galileo de Historia de la Ciencia de Florencia (Italia). Carlos Sánchez Rubio, historiador y editor, ha destacado, al respecto, el trabajo realizado por Possi al final de su vida profesional, en el que “resume” su carrera como ingeniero militar.

 

Estos trabajos y otros similares “de gran belleza” se están “rescatando” en los últimos años, hasta el punto de que los historiadores están llamados a “reconsiderar” la “inexistencia” de la cartografía en España, porque también hay obras que recopilan, incluso, plantas, y no sólo detalles militares.

 

En el caso de los atlas sicilianos, se encuentran en su mayoría en España, en lugares como la Biblioteca Nacional, aunque dos de los ocho estudiados por el profesor Aricó han desaparecido. También hay atlas repartidos, sin que se haya aún descubierto cómo llegaron allí, por Suecia o Viena, como uno de plantas, en este último caso. La monarquía que “potenció” principalmente el diseño y la realización de estos mapas fue la española, por su extensión territorial en aquellos momentos.