La mitad de la población de Castilla y León sufre problemas de desintegración social

Cáritas y la Fundación FOESSA presentan el Informe sobre la Exclusión y desarrollo social en Castilla y León. ALBA CAMPO

Según el informe que han presentado Cáritas y la Fundación FOESSA sobre integración y necesidades sociales, el 50% de los habitantes de Castilla y León se ven afectados por la desintegración social. 

La Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada) trata de analizar el actual modelo económico y social de Castilla y León a través de un Informe sobre exclusión y desarrollo social. Los detalles del dossier han sido explicados por Francisco Lorenzo, coordinador del Informe y responsable de Estudios de Cáritas.

 

Lorenzo sostiene que “es importante conocer estos datos para poder cambiar y mejorar”. “La crisis no lo explica todo” asegura, “dos de cada tres personas en exclusión social ya lo estaban antes de ella”. El coordinador asegura que antes de los apuros económicos por los que está pasando el país “generábamos mucho empleo pero precario, generábamos mucha riqueza pero mal distribuida y los que estaban en situación de vulnerabilidad, saltaron por los aires”.

 

En Castilla y León el 49,9% de la población se encuentra en situación de integración plena, lo que supone una mejora respecto a los datos de España. Sin embargo dentro de la mitad de castellano y leoneses que se ven afectados por la desintegración, el 16% vive una situación de exclusión social.

 

En cuanto a empleo, la comunidad registra indicadores inferiores a la media estatal. La mitad de los jóvenes menores de veinticinco años no accede al mercado laboral. Por otro lado, el papel de las personas mayores ha cambiado. “Con la misma pensión que en 2007 se encargan de la manutención de sus familias en lugar de ser ellos los que reciben cuidados”, explicaba Lorenzo.

 

El coordinador Francisco Lorenzo propone ideas para mejorar estos indicadores, orientadas al ámbito del desarrollo social, al de los efectos de la pobreza y a la construcción del bien común, “debemos recuperarnos de esta desconfianza, olvidar el sálvese quien pueda y creer en la democracia”.