La mezcla de religión y política ha supuesto un alto riesgo a lo largo de la historia

Profesores del curso ‘Paz y concordia en la Edad Media’ que se imparte durante esta semana en la UNED en Ávila

La mezcla de la religión y la política ha sido históricamente “muy peligroso”. Se vio en la Edad Media, con ejemplos como las cruzadas, y la historia se repite en la actualidad, con ejemplos como los de Tierra Santa o el Estado Islámico (IS), tal como ha puesto de manifiesto el curso de verano de la UNED dedicado a ‘Paz y concordia en la Edad Media’.

Salvando las distancias históricas y el poder que tenía entonces la Iglesia Católica, el profesor de Historia Medieval de la UNED José Manuel Rodríguez, ha señalado que era la Iglesia la que otorgaba perdones y “recompensas espirituales”, aunque eso no quita que la Iglesia pueda ejercer en la actualidad un papel de consejera en conflictos.

 

“Siempre que hay religiones monoteístas es complicado” y a eso hay que añadir motivos económicos, políticos o sociales, ha señalado Rodríguez, quien también ha incidido en el hecho de que la zona sea “multicultural”, con presencia de cristianos, ortodoxos, jacobitas, chiítas, suníes, etc.

 

Para el también profesor de Historia Medieval de la UNED Carlos Barquero Goñi, la “larga historia Europea” ha demostrado que “mezclar religión y política siempre es peligroso”, de modo que “es mejor que no haya intervención directa del elemento religioso en la política”, porque puede dar lugar a desviaciones y resultados “nefastos”.

 

“Lo mejor que puede hacer la Iglesia es constituirse en un elemento pacificador y, en todo caso, intentar influir, nunca intervenir directamente, en pro de la paz”, ha añadido, antes de subrayar que, de lo contrario, se puede incurrir en una “extralimitación” y dar lugar a resultados “nefastos”.

 

Al respecto, José Manuel Rodríguez ha recordado cuando George W. Bush hablaba de “la cruzada contra el Islam” para subrayar que “es muy peligroso el uso de las palabras”, porque “da pie a que los extremistas del Islam hagan lo mismo”. “De hecho –ha añadido-, el Estado Islámico (IS) y algunos académicos, en los años 70, veían Israel como un sucedáneo de los estados cruzados”.

 

“Su propaganda es echar a los cruzados de Tierra Santa, pero no tiene que ver, porque los judíos no se consideran cruzados para nada”, ha resaltado Rodríguez, quien ha participado este lunes en el curso ‘Paz y concordia en la Edad Media’, que se celebra en el Centro Asociado de la UNED de Ávila.

 

La “Tregua de Dios”


Rodríguez ha intervenido en el curso con una ponencia titulada ‘Era posible la paz en Tierra Santa’, mientras que Barquero ha hablado de ‘La paz de Dios y la tregua de Dios en los siglo X y XI’, para referirse, en el caso de la “Tregua de Dios” al movimiento que impulsó acciones de paz como la que prohibía, bajo pena de excomunión, ejercer la violencia “de jueves a domingo, en días festivos señalados para una población y en fechas como Navidad, Adviento o Cuaresma.

 

Por su parte, el codirector del curso, José Miguel López Villalba, profesor titular de Historia Medieval, Ciencias y Técnicas Historiográficas de la UNED, ha destacado que las guerras “no pueden ser infinitas”, por lo que, en los momentos de mayor tensión es cuando se ha buscado la paz, con el fin de poder continuar con la vida “normal” de los pueblos y “seguir avanzando económica y científicamente”.

 

El curso, en este sentido, abordará a lo largo de esta semana esas concordias y tratados que, “muchas veces, se hacían de forma provisional, pero servían para ir diluyendo el ambiente bélico”.

 

También el seminario tratará aspectos como la paz con el mundo musulmán, el papel de la Iglesia o el del comercio o los tratados, sobre todo en momentos de sucesión en las monarquías, como ocurrió con el Pacto de los Toros de Guisando (Ávila), así como la función de la diplomacia en un reino durante un tiempo prolongado.