La marcha abertzale finaliza sin incidentes y sin alusiones a ETA

Segundo plano. Los rostros más conocidos de Batasuna no se dejaron ver en un lugar preferente de la manifestación. Lucha. Exigen la independencia porque “las razones de hace 30 años siguen vigentes”
EFE / SAN SEBASTIÁN

La izquierda abertzale reunió ayer en San Sebastián a miles de personas para reivindicar “un país libre y soberano” que pueda tratar a los demás estados “de igual a igual” y para animar a seguir en la “lucha” a sus simpatizantes “porque las razones de hace 30 años siguen aún vigentes”. Fue en la manifestación cuya prohibición había solicitado la Fiscalía y la asociación Dignidad y Justicia, pero que finalmente fue autorizada el viernes por el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu y que se ha desarrollado sin incidentes y sin alusiones a ETA.

En esta protesta, que la izquierda abertzale celebra tradicionalmente en el inicio de la Semana Grande donostiarra, hubo una escasa participación de ex dirigentes de la ilegalizada Batasuna. Acudieron Rufi Etxeberria, que ocupó un lugar discreto, Miren Legorburu e Idoia Ibero, además del histórico José Luis Álvarez Emparanza, Txillardegi, que a la salida y a la llegada se situó tras la pancarta que abría la marcha, con el lema en euskera En defensa de los derechos de Euskal Herria. La manifestación partió del Boulevard donostiarra, donde iba a concluir en un principio, y finalizó en la plaza de Okendo, el lugar establecido por el departamento vasco de Interior para no interferir en el “cañonazo” inaugural de las fiestas de la ciudad. Las consignas a favor de la independencia y de la ikurriña y en contra de la bandera española dieron inicio a la marcha y se repitieron a lo largo del recorrido junto a las habituales a favor de los presos y de la amnistía. Decenas de ikurriñas ondearon durante todo el trayecto, vigilado por agentes antidisturbios y un helicóptero de la Ertzaintza. En la plaza de Okendo, junto al teatro Victoria Eugenia, se celebró el acto final, en el que intervinieron Iñaki Egaña Sevilla, ex director de la revista Txapalarta, e Iratxe Retolaza, dos de los convocantes de la protesta junto a Txillardegi y varias personas más. Egaña, en castellano, y Retolaza, en euskera, leyeron un texto en el que destacaron que ni la bandera española ni la francesa son las suyas, que su aspiración es educar a sus hijos en euskera, “ahora una lengua de segunda”, tener selecciones deportivas propias y recuperar el patrimonio “expoliado”. “Queremos hacerlo aunque no equivoquemos, pero sin imposiciones”, destacaron, tras lo cual transmitieron “un mensaje de esperanza e ilusión a aquellos que creen en futuro abertzale y de izquierdas”.