La Junta iniciará este mes la quema controlada en la comarca de Peñaranda para evitar una plaga de topillos

La Junta también iniciará acciones de este tipo en las comarcas segovianas de Cuéllar y Cantimpalos, pasando por la zona de Arévalo y Madrigal, en Ávila.

La viceconsejera de Desarrollo Rural de la Junta de Castilla y León, María José Pascual, ha asegurado que se comenzará este mismo mes con actuaciones "experimentales" de quema de vegetación en cunetas de zonas "puntuales" donde se ha detectado una actividad más intensa de los topillos, como el eje que va de la comarca salmantina de Peñaranda a las comarcas segovianas de Cuéllar y Cantimpalos, pasando por la zona de Arévalo y Madrigal, en Ávila.

  

Pascual ha participado en la reunión del comité científico de la comisión de roedores celebrada este martes en la sede del Instituto Tecnológico Agrario (Itacyl), en la que se ha acordado una "evaluación" de la población de topillos en las zonas donde se ha detectado esa actividad, ya que por el momento la cubierta vegetal existente en las cunetas impide "evaluar con exactitud".

  

Serán quemas controladas, con la participación de Medio Ambiente y del Seprona en zonas de unos 200 ó 300 metros de cuneta, que son los lugares en los que se ha detectado una mayor actividad de estos roedores. Una vez se pueda estimar "cuál es la situación real", Pascual ha añadido que se implementarán actuaciones en el mes de octubre como quemas más generalizadas de cunetas y reservorios en los municipios en los que se ha detectado la actividad, ya que el riesgo de incendios será menor.

  

La viceconsejera ha explicado que espera que estas actuaciones de control permitan reducir el alimento de los topillos y favorezcan la actuación de los depredadores. En el caso contrario, se prevé recurrir al rodenticida químico.

  

No obstante, María José Pascual ha querido insistir en que la situación actual en Castilla y León es de "normalidad" y que ni la Administración ni los agricultores se encuentran preocupados por la población de topillos. De hecho, ha recordado que el pasado año se detectaron poblaciones en la zona de Osorno (Palencia), donde hubo que llevar a cabo actuaciones.

  

En todo caso, ha recalcado que las cifras observadas en las zonas referidas "para nada se parecen a las de 2007", cuando se produjo una plaga generalizada en gran parte de la Comunidad, al tiempo que ha garantizado que las cifras, por el momento, no permiten hablar de plaga.

  

Pascual ha detallado que la comunidad científica establece que resulta "difícil" establecer un número de individuos de la especie, por lo que la presencia de los topillos se mide en función de la actividad, para cuya determinación se utilizan varios "vectores" como el número de huras y la presencia de tierra o restos vegetales en las mismas, o las capturas puntuales que se realizan en las trampas desplegadas por los técnicos de Agricultura y Ganadería.

 

ACTIVIDAD DEL 15%

  

La viceconsejera ha añadido que en las zonas citadas se ha percibido desde hace unas semanas que el porcentaje de topillos que acceden a las trampas es mayor que el de otros pequeños roedores, como las musarañas. Con estos vectores, en esas comarcas donde "hay que prestar atención" el índice de actividad en general es del 15 por ciento, con mayores incidencias en "tres o cuatro municipios", como Orbita (Ávila).

  

Además, ha añadido que la Junta vigila también la zona de Osorno y en el Cerrato, en Palencia, donde por el momento la presencia de los roedores es inferior a la del año pasado, así como en zonas de la región, como Tierra de Campos, donde prolifera el cultivo de alfalfa que, por sus condiciones, los topillos utilizan como "reservorio natural".

  

Para ello, Pascual ha incidido en que ya está "en marcha toda la maquinaria" para pedir autorizaciones para las quemas controladas, pues si las cunetas están situadas a menos de 400 metros de  una masa forestal se deben solicitar a la Consejería de Medio Ambiente y si el margen es mayor, a la Delegación Territorial.

  

El comité científico también ha emitido una serie de recomendaciones para los agricultores con el fin de que eliminen de sus parcelas los posibles hábitat en los que podría proliferar la población.