La Junta autoriza el arado profundo en la comarca de Arévalo para el control del topillo

Las organizaciones agrarias vinculan el brote a la presencia masiva de topillos

La Junta de Castilla y León ha aceptado la solicitud realizada por la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) de Ávila y ha autorizado el arado profundo de las tierras en la comarca agraria de Arévalo para la lucha contra el topillo, incluyendo así esta zona en el listado de áreas autorizadas para realizar esta práctica fitosanitaria.

Según publica este miércoles el Boletín Oficial de Castilla y León en una resolución de la Consejería de Agricultura y Ganadería, la Dirección General de Producción Agropecuaria y Desarrollo Rural amplía la autorización del alzado profundo de los rastrojos tras la recolección de la cosecha como medida fitosanitaria para el control de las poblaciones anómalas del topillo en las explotaciones agrícolas ubicadas en las comarcas agrarias de Arévalo, Peñaranda (Salamanca) y Bajo Duero (Zamora).

 

Una medida que hace unos días también recomendaba la Comisión de roedores y otros vertebrados del Comité Científico de Lucha contra las Plagas Agrícolas de Castilla y León.

 

De esta manera, la Administración regional atiende la petición de ASAJA de Ávila y autoriza a los agricultores de la comarca de Arévalo a realizar el arado profundo de los rastrojos tras la cosecha, con una profundidad superior a 20 centímetros, sin que esto suponga incumplir la medida de condicionalidad establecida para recibir las ayudas directas de la Política Agrícola Común.

 

ASAJA de Ávila valora positivamente la sensibilidad mostrada por la Junta de Castilla y León ante esta solicitud, que la organización profesional agraria considera útil para el control del topillo, al igual que otras medidas como la quema de cunetas y linderos que ASAJA pide a la Administración regional autorice a tiempo para hacer frente a este tipo de roedores.

 

Se trata de usos y costumbres tradicionales en el campo que, según asegura la organización agraria, son inocuas y también beneficiosas para el medio ya que evitan otro tipo de actuaciones más costosas como el uso de rodenticidas.