La Junta aclara a las familias la adjudicación del contrato de comedor escolar en Ávila

Foto: Europa Press

De acuerdo con la información de la Plataforma de Familias por la Educación Pública, en la que se refieren a la adjudicación del contrato de comedor escolar en la provincia de Ávila, y en relación a la petición de explicaciones por los criterios de adjudicación, la Junta de Castilla y León ha aportado una serie de aclaraciones.

En el escrito aportado por la Junta de Castilla y León a la Plataforma de Familias por la Educación se incluyen los siguientes puntos, de forma literal, tal y como han transmitido a través de una nota de prensa a los medios de comunicación: 

 

CONTRATACIÓN

 

La selección de la empresa que se propone para llevar a cabo el servicio de comedor en los centros escolares públicos de Ávila se ha llevado a cabo por una Mesa de contratación constituida según las prescripciones establecidas por la Ley de Contratos del Sector Público, siguiendo los requisitos previamente establecidos con carácter general para toda la Comunidad Autónoma en los pliegos de cláusulas administrativas particulares y prescripciones técnicas.

 

En otras palabras, todas las actuaciones de la Mesa se rigen obligatoriamente por dicha Ley de Contratos y los pliegos de cláusulas administrativas y prescripciones técnicas con los que se anuncia la licitación, que garantizan un servicio de calidad.

Según esto, la propuesta de adjudicación se llevó a cabo con estricta aplicación de los baremos establecidos en los Pliegos de Cláusulas Administrativas, ya cualquier otra propuesta no estaría ajustada a derecho. En este sentido, la puntuación de personal discapacitado en plantilla según los baremos de contratación de la Administración Pública viene dado por imperativo legal comunitario y nacional y la Junta de Castilla y León lo entiende como de suma importancia para la integración social de diferentes sectores de la sociedad.

 

El precio para las familias a partir del curso 2014/15 será de 3,97 euros para los usuarios habituales.

 

CALIDAD EXIGIBLE EN EL CONTRATO

 

La Junta de Castilla y León persigue una doble finalidad en el contrato de gestión del servicio público en los comedores escolares en los centros públicos de Educación Infantil y Primaria de nuestra Comunidad: proporcionar una adecuada nutrición a los escolares, equilibrada, saludable y con todas las garantías higiénico-sanitarias y asegurar el cuidado adecuado durante el periodo del comedor escolar, cumpliendo las ratios de atención a los mismos.

 

Existen otros objetivos añadidos, como son la educación en una adecuada nutrición, la implantación de hábitos saludables o la realización de actividades lúdicas en el periodo inter-comidas.

 

Como punto de partida y aspecto novedoso respecto a otros contratos similares de otras Comunidades Autónomas, los requisitos de calidad de la materia prima son una obligación del contrato y para todos los licitadores que concurren a él. De esta manera, en la planificación y composición de los menús se exige el cumplimiento de las indicaciones recogidas en el Anexo III del Pliego de Prescripciones Técnicas del mismo relativas a las necesidades nutricionales, guías alimentarias y frecuencia de consumos de alimento, recomendaciones de alimentos y técnicas culinarias, tamaño de las raciones, estructura básica de los menús y menús adaptados.

 

En la actualidad, las indicaciones nutricionales en el entorno escolar están contenidas en el “Documento de Consenso sobre la alimentación en los centros educativos”,  que forma parte de la estrategia NAOS (estrategia para la Nutrición, Actividad física y prevención de la Obesidad), elaborado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y por la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición).

 

Las obligaciones dietético-nutricionales contenidas en el contrato recientemente adjudicado en Ávila son mucho más exigentes en lo relativo a la calidad y características nutricionales que las incluidas en el documento de consenso a nivel nacional, habiéndose convertido en un referente a nivel nacional en lo que a alimentación escolar se refiere.

 

Una prueba de ello es que no se ha exigido a ningún licitador que presente ni modelos de menús ni fichas de platos en sus ofertas para su valoración, puesto que han de regirse en todo momento por las obligaciones fijadas en el contrato.

 

CRITERIOS DE ADJUDICACIÓN DEL CONTRATO

 

La Consejería de Educación ha garantizado el principio de igualdad de trato y transparencia como pilares básicos del procedimiento de adjudicación de este contrato, persiguiendo la objetividad y la primacía de la calidad en todo momento.

 

Al contrario que en otras licitaciones de objeto similar, la oferta económica supone tan sólo el 50% de la puntuación total. Esta baja ponderación pone de manifiesto la poca relevancia que el aspecto económico tiene en la valoración final del licitador, puesta al servicio de valorar otros criterios que la Junta de Castilla y León considera fundamentales.

 

De hecho, la fórmula que puntúa la oferta económica mitiga las diferencias de puntuación entre ofertas muy dispares, de manera que es posible que una oferta económica alta no sea penalizada y pueda llevarse la adjudicación si ha sido bien valorada en el resto de criterios, al contrario de lo que sucede en las subastas.

 

Es por ello rotundamente falso que “el 81 por ciento de los votos ha correspondido a la oferta económica y a criterios no evaluables de forma automática”. La empresa adjudicataria ha obtenido una puntuación de 50 puntos en la oferta económica por haber sido, entre otras, la que ha ofertado mejor precio. Un licitador que hubiere presentado el “precio medio” de las ofertas presentadas habría obtenido una puntuación de 42 puntos, absolutamente competitiva con la del adjudicatario y no siendo en absoluto el criterio de la oferta económica el que decide la adjudicación ni el que más importancia tiene.

 

Dentro de los criterios evaluables de forma automática, entre otros, se han valorado con un máximo de 15 puntos mejoras en la calidad y variedad de los menús, siempre sobre las exigencias del pliego que se han indicado. Dichas mejoras se refieren a diversos aspectos relativos a la preparación culinaria y variación, en concreto a pescados, frutas, cereales, verduras y hortalizas, precocinados y frituras.

 

En el caso concreto del adjudicatario de la provincia de Ávila, se ha comprometido a siete de las nueve mejoras que podían ofrecer los licitadores. La no inclusión de las dos que no oferta no suponen en absoluto una merma en la calidad, dejando de obtener 3,5 puntos de los 15 posibles en este criterio.

 

Para incidir aún más en la calidad en la gestión del servicio se han introducido tres criterios no evaluables de forma automática relativos a mejoras en la atención al alumnado (10 puntos máximo), organización del servicio (10 puntos máximo) y disposición de un departamento dietético-nutricional, dotado de dietista-nutricionista y tecnólogo de los alimentos (5 puntos), obteniendo el adjudicatario 23 de los 25 puntos posibles, habiendo sido el mejor valorado en dichos criterios.

 

Por ello, cuando la Plataforma Familias por la Educación Pública afirma que “se prioriza la oferta económicamente más ventajosa frente a la calidad nutricional de los alimentos” está vertiendo injurias y falsedades sobre un procedimiento objetivo basado en los principios de  igualdad de trato, transparencia y libre concurrencia.

 

La Consejería de Educación puede presumir de haber licitado el contrato de gestión de servicio público de comedores escolares bajo unos criterios que persiguen la calidad en la materia prima y del servicio por encima de las ofertas económicas, y partiendo de unas obligaciones contractuales muy exigentes.

 

MODALIDADES EN LA GESTIÓN DEL SERVICIO: IN SITU Y CATERING

 

En los centros escolares de la provincia de Ávila conviven ambas modalidades, buscando en todo momento la eficacia y calidad en el servicio.

 

La contratación de los comedores en un mismo lote tiene el objetivo de mitigar las diferencias territoriales entre centros, buscando el principio de solidaridad. Así, un coste del menú más caro en un centro con pocos comensales puede asegurar su continuidad por el menor coste en comedores urbanos con mayor número de comensales.

 

Se han realizado cálculos muy detallados para estimar el coste real en la prestación del servicio y atendiendo a la modalidad y características de las instalaciones. En los centros con modalidad in situ el coste de la materia prima se imputa directamente. El servicio en catering imputa en cambio 0,20 euros en lo referente a la comida que se sirve in situ (pan y postre), al que se añade el coste de transferencia que incluye el coste de la materia prima, su elaboración en cocina central y su transporte en vehículos adaptados hasta los centros.

 

La modalidad de servicio en catering implica que la elaboración de las comidas se realiza en cocinas centrales y se transporta  posteriormente al centro. La calidad final del producto depende de dos factores: calidad de la materia prima de partida y adecuación de la preparación del producto y posterior regeneración para su consumo. Se trata de una técnica que aumenta de forma considerable los niveles de seguridad y calidad de las comidas servidas representando un sistema moderno y práctico, dotando de una gran seguridad a la hora de elaborar menús especiales por razones de intolerancias y alergias alimentarias así como cualquier otra patología garantizándose en todos los supuestos el debido equilibrio dietético nutricional. La alimentación de los niños es un tema clave para la Consejería de Educación y por ello son numerosos los medios humanos y materiales puestos a disposición para garantizar que este servicio se presta debidamente.

 

En la misiva de la Plataforma Familias por la Educación Pública indican que el catering “supone mayor coste de menú que las cocinas escolares”, afirmación completamente falsa puesto que en la estructura del precio del menú no sólo se incluye el precio de la materia prima sino también los costes de personal (sus requerimientos en cáterin son menores) y los de amortización y mantenimiento de las instalaciones (cuyo coste es inferior también en el cáterin). Todo ello sin ponderar el beneficio que ofrece el sistema en catering en línea fría en lo referente a la  seguridad y calidad alimentaria.