La joven activista pakistaní atacada por los talibán se encuentra en estado crítico

Los cirujanos se vieron obligados a operarla de emergencia para sacarle la bala, que se encontraba alojada cerca de la espina dorsal
Los cirujanos paquistaníes han conseguido este miércoles extraer la bala que se encontraba alojada cerca de la espina dorsal de la joven activista Malala Yousufzai, de 14 años, quien fue tiroteada ayer martes por los talibán en represalia por sus campañas en favor de la educación de las niñas. Yousufzai --que recibió disparos en la cabeza y el cuello-- se encuentra en estado crítico.

Pese a que el equipo médico había advertido en un primer momento de que no tenía medios para extraerle la bala y había aconsejado su traslado al extranjero para la intervención quirúrgica, finalmente se vieron obligados a operarla de emergencia hacia las dos de la madrugada (ocho de la tarde del martes en España) después de que la joven desarrollara una inflamación en la parte izquierda del cerebro.

Finalmente consiguieron extraer la bala, que había atravesado la cabeza y que se encontraba alojada cerca de la espina dorsal, hacia las cinco de la madrugada (once de la noche). "Sigue inconsciente y permanece en la unidad de cuidados intensivos", declaró el jefe del equipo médico encargado de Yousufzai, Mumtaz Jan, en un hospital militar de la ciudad de Peshawar (noroeste).

Malala Yousufzai fue atacada el martes cuando regresaba a su casa desde su escuela, ubicada en Mingora, la principal ciudad del valle del Swat, junto a otras dos niñas. La joven activista recibió un disparo en la cabeza y otro en el cuello, mientras que las otras dos menores de edad también han resultado heridas, pero están fuera de peligro.

Yousufzai es conocida por su defensa del derecho a la educación de las niñas paquistaníes y por su denuncia de la represión talibán en el valle del Swat. Como parte de su campaña, en 2009 empezó a escribir un diario sobre la vida en la zona para la cadena BBC Urdu, bajo el pseudónimo de Gul Makai.

"DEBE MORIR"

Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), una alianza de milicias talibán paquistaníes que actúa en las regiones tribales, ha reivindicado la autoría del ataque.

Ehsanullah Ehsan, uno de sus portavoces, ha argumentado que Malala Yousufzai es una joven profana "pro occidental" que ha promovido la cultura de Occidente y se ha mostrado contrario a los talibán y ha justificado el atentado citando partes del Corán en las que se relata el asesinato de niños o mujeres.

"Cualquier mujer que, por el medio que sea, juegue un papel en la guerra contra los muyahidines debe morir", declaró el portavoz. "Estamos totalmente en contra de la educación mixta y de un sistema educativo laico", agregó.

El atentado ha sido duramente condenado en Pakistán. Las portadas de los diarios nacionales han mostrado la fotografía de la joven, vendada y ensangrentada, camino del hospital. "El odio contra la esperanza", escribe el rotativo 'Express Tribune' en su titular.

El crimen ha sido condenado también por numerosos líderes tribales de la etnia Pashtún, del noroeste de Pakistán. "Este ataque es contrario a los Pashtún y a las prácticas islámicas", ha declarado Jurshid Kaka Ji, jefe de una 'jirga' (consejo tribal) de Swat.

"Las fuerzas de seguridad y la Policía deben capturar a los autores y castigarlos", prosiguió. "Si no capturan a esa gente, la paz que se ha conseguido en Swat después de tanto derramamiento de sangre se vendrá abajo", manifestó.