La Infanta Elena acude al funeral de su profesor de hípica, Malta da Costa

Infanta Elena en funeral profesor hípica, Malta da Costa
MADRID, 24 (CHANCE) La Infanta Elena no podía faltar en el solemne funeral celebrado en la madrileña iglesia de San Agustín en memoria del que fuera su profesión de equitación durante más de veinte años. Manuel Malta Da Costa fallecía en Lisboa a la edad de sesenta y ocho años. La hermana del rey Felipe VI estuvo acompañada por el que fuera su secretario personal, Carlos García Revenga, cuyo cargo ha sido rescindido tras la proclamación del nuevo monarca.


MADRID, 24 (CHANCE)

La Infanta Elena no podía faltar en el solemne funeral celebrado en la madrileña iglesia de San Agustín en memoria del que fuera su profesión de equitación durante más de veinte años. Manuel Malta Da Costa fallecía en Lisboa a la edad de sesenta y ocho años. La hermana del rey Felipe VI estuvo acompañada por el que fuera su secretario personal, Carlos García Revenga, cuyo cargo ha sido rescindido tras la proclamación del nuevo monarca.

Especialista en salto de obstáculos, Malta da Costa se consagró campeón de Portugal con sólo 19 años y formó parte de la delegación portuguesa en los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988. En su currículo destaca el Gran Premio de Gijón, en el que venció en tres ocasiones.

Aunque murió en su país de nacimiento, el jinete luso residía en España donde se instaló como profesor de equitación y participaba en concursos y campeonatos hípicos, hasta que fue trasladado al Instituto Potugués de Oncología de Lisboa para tratar su enfermedad.

Pero sin duda lo Malta Da Costa fue conocido en nuestro país por haber sido profesor de hípica de la Infanta Elena durante 20 años con la que trabó una gran amistad.

Precisamente, la hermana del Rey viajó una semana antes del triste desenlace a Lisboa, en una visita de carácter privado, para visitar al renombrado jinete que se encontraba ingresado en el hospital.

Doña Elena estuvo a su lado tanto en los buenos como en los malos momentos desde hace más treinta años. El jinete se había convertido también en un gran soporte para la Infanta después de su separación de Jaime de Marichalar.

Doña Elena llegaba minutos antes de dar comienzo el oficio religioso, vestida de luto riguroso con un sobrio traje de chaqueta y pantalón. Lucía unas modernas gafas de sol para ocultar la tristeza de sus ojos por la muerte de un gran amigo.

Junto a ella Carlos García Revenga, con barba blanca muy poblada que le otorgaba un aspecto más envejecido. Y es que la vida del que fuera el secretario de las Infantas no pasa por su mejor momento después de ser relegado de su cargo tras la proclamación del nuevo rey Felipe VI.

Y es que la reestructuración de la Casa del Rey ha acabado por hacer evidente lo inevitable: que no formando parte las Infantas Elena y Cristina de la Familia Real, tener un secretario a su disposición carecía de sentido. Zarzuela revelaba hace escasas semanas que Carlos García Revenga ya no formará parte de la plantilla, aunque precisó que seguiría cobrando hasta final de año. Un gesto de gracia por parte de palacio para quien ha sido su más fiel escudero durante 21 años.

García Revenga se va con la amargura de no haber despejado por completo su horizonte judicial. El juez Castro exculpó el pasado mes de junio al secretario de cualquier delito relacionado con el 'Caso Nóos'. En su extenso auto, el juez le daba sin embargo un serio tirón de orejas al acusarle de ser perfectamente consciente de las actividades presuntamente ilegales de Iñaki Urdangarin.

El que fuera el secretario de las infantas, sigue fiel al lado de Doña Elena, aunque ahora en calidad de amigo. Ambos saludaron a algunos de los asistentes al sepelio con los que conversaron animadamente. Finalizada la ceremonia, fue Revenga el primero en abandonar el recinto. Instantes después lo hacía la propia Infanta Elena, dirigiéndose a un vehículo que la esperaba pacientemente, conducido por el propio Revenga.