La Guardia Civil detiene a seis personas por robos con fuerza mediante el procedimiento del butrón en Madrid

Cometían sus delitos en zonas entidades bancarias y estaciones de servicio ubicadas en zonas poco pobladas

Agentes de la Guardia Civil, en el marco de la denominada la 'Operación Moraleja Madrid', han detenido a seis personas al desarticular un grupo criminal dedicado a perpetrar robos con fuerza, por el procedimiento del butrón, en entidades bancarias y gasolineras situadas en localidades de la Comunidad de Madrid así como en las provincias de Toledo y Guadalajara.


En un comunicado, la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid ha explicado que la operación se ha saldado con la detención de seis personas y la imputación de otras dos más, por su presunta implicación en siete delitos de robos con fuerza y pertenencia a organización criminal.

Los detenidos son todos varones, con edades comprendidas entre los 18 y los 45 años, nacidos en Serbia, Kosovo y Yugoslavia. La primera célula estaba compuesta por A.I., L.C, E.T, S.C, y la segunda por M.Z, M.B. Así mismo han sido imputados otros dos varones más por los mismos hechos.

Todos ellos cuentan con numerosos antecedentes por hechos relacionados contra el patrimonio y, de los seis detenidos, tres de ellos tienen decretada la expulsión del territorio nacional por la Delegación del Gobierno en Madrid y a otro se ha procedido a abrir un expediente por infracción a la Ley de Extranjería.

La operación se inició el pasado mes de octubre, cuando los agentes, pertenecientes al Área de Delitos Contra el Patrimonio de la Unidad Orgánica de Policía Judicial, descubrieron que se estaban realizando varios robos con fuerza en oficinas de entidades bancarias y gasolineras. Estos robos respondían a un mismo patrón de actuación, por lo que los agentes sospecharon que podía tratarse de un mismo grupo criminal.

Tras la oportuna recogida de muestras y datos de interés para la investigación de los lugares donde se habían perpetrado los robos, los agentes llegaron hasta un grupo, que había cometido numerosos delitos de robo con fuerza en localidades pertenecientes a Madrid, Toledo y Guadalajara.

A partir de las investigaciones, llevadas a cabo por los agentes, se ha podido comprobar que el grupo estaba dirigido por dos cabecillas, que en el pasado formaban parte de un mismo grupo criminal que se dedicaba a cometer delitos contra el patrimonio.

En la actualidad, cada cabecilla lideraba una célula del grupo. Ambas estaban interconectadas y coordinadas, pero actuaban de forma separada con el fin de dificultar la labor policial en el caso de ser detectada alguna de ellas.

LOCALIZABAN BANCOS EN LOCALIDADES CON POCA POBLACIÓN

Los miembros de esta manda seguían siempre un mismo 'modus operandi'. De esta forma, los líderes de cada grupo realizaban diferentes desplazamientos a localidades con poca población y poca actividad, con el fin de ubicar sucursales bancarias y estaciones de servicio apartadas de los núcleos urbanos.

Allí los líderes hacían un estudio preliminar de la zona con el fin de determinar cuáles eran las medidas de seguridad y conocer la magnitud de la presencia policial y la seguridad privada. También se localizaban las vías de escape que podrían utilizar en caso de ser sorprendidos.

Unos días antes de la realización del robo, un miembro del grupo se desplazaba hasta el lugar con las herramientas que iban a utilizar para practicar el butrón. Las escondían en un lugar cercano, de forma que, el día del robo, acudían en dos coches, establecían diversos puntos de seguridad previos y extremaban las precauciones para no ser sorprendidos.

Instantes después de llegar al lugar elegido para cometer el robo, y después de haber recuperado las herramientas inicialmente escondidas, cortaban la línea telefónica o rompían los cajetines del sistema de alarma.

A continuación huían inmediatamente del lugar de los hechos hasta un punto cercano, en el cual esperaban un tiempo prudencial, nunca inferior a 45 minutos. Si no acudía ninguna persona a una posible señal de alarma, los miembros volvían al lugar elegido para el robo con el objetivo de realizar el butrón. Posteriormente forzaban las cajas fuertes y realizaban el robo.

Cometido el hecho delictivo, abandonaban el lugar en dos coches, uno de ellos hacía de lanzadera. En este vehículo también se transportaban las herramientas. En el otro coche, que iba siempre detrás, guardaban el botín obtenido.

PRIMERO, SE DETUVO UNA DE LAS CÉLULAS

La primera fase de la Operación se saldó con la detención de una de las dos células, cuando acababan de perpetrar un robo en una entidad bancaria situada en Layos (Toledo). Los agentes les dieron el alto en el momento que los cuatro encartados procedían a subir al coche. Estos emprendieron la huída haciendo caso omiso a las señales de detención.

Por tales motivos se estableció un dispositivo policial por agentes pertenecientes a la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, en torno a la A-42. Los agentes lograron finalmente la detención de los cuatro ocupantes del vehículo.

Con la desarticulación de la primera célula, el resto del grupo incrementó las medidas de seguridad, llegando incluso a cambiar de domicilios. Finalmente, el pasado 19 de marzo, se logró la detención del resto de los integrantes del grupo.

También se registraron las viviendas usadas por estos individuos. En ellas se intervinieron diversas herramientas, prendas de vestir utilizadas por los encartados en los hechos delictivos, 'walkie talkies', 400 euros, inhibidores de frecuencia y los vehículos que utilizaban para huir.

Con la Operación Moraleja Madrid se han esclarecido un total de siete robos con fuerza por el procedimiento del butrón, dos en gasolineras y cinco en entidades bancarias, ubicadas en localidades de Madrid, Toledo y Guadalajara.

Además, por las vigilancias discretas realizadas se pudo comprobar que iban a actuar en 15 entidades bancarias más y en tres gasolineras. En estos lugares, el grupo ya había hecho intensos estudios preliminares.