“La gastronomía se enfrenta al reto de ofertar comidas saludables, pero también al control de los desperdicios”

La importancia del control de los desperdicios de los alimentos en un mundo que sufre de crisis alimentarias es uno de los grandes desafíos a los que se enfrenta la sociedad y también la gastronomía, que, además, ha de hacer frente al reto de ofertas de comidas saludables con un coste razonable y que se puedan elaborar sin grandes dificultades.

“La gastronomía suscita un gran interés en la población española en el momento actual y los programas de cocina y los concursos en televisión están contribuyendo a potenciarla”, ha señalado la directora del curso de verano ‘Gastronomía y nutrición al servicio de la salud’ que este miércoles ha concluido en el Centro Asociado de la UNED en Ávila, Coral Calvo.

 

Según la profesora de Nutrición y Dietética de la UNED, la nutrición y los consejos sobre alimentación saludable son “muy bien recibidos” por la población y si se contextualizan en el marco de la gastronomía las posibilidades de que se pongan en práctica son “mayores”.

 

No obstante, en la sociedad “de las prisas” actual, la gastronomía afronta el reto de “ofertar comidas saludables, a costo razonable, que se puedan llevar a cabo en tiempos cortos y sin grandes dificultades”. A su juicio, la población española “ha mejorado” sus conocimientos sobre el diseño de dietas equilibradas y las normas de alimentación saludable a nivel teórico, pero, “desgraciadamente, la estructura social, en lo que a organización familiar y laboral se refiere, no siempre ha permitido poner en práctica lo que se conoce teóricamente”.

 

Coral Calvo ha destacado la “globalización” que también ha experimentado la gastronomía, en el sentido de que se pueden conocer con facilidad las formas de comer de otros países y culturas, lo que hace que la variedad de alimentos sea “cada vez más extensa”. “La diversidad aumenta las posibilidades y acerca a los pueblos”, ha añadido, antes de subrayar que “lo importante” es “no perder lo propio” y “utilizar alimentos externos que complementen y mejoren” las formas de comer de cada persona.

 

Aún así, “nunca hay que perder las propias raíces y los alimentos de proximidad, porque esto es una seña de identidad y una riqueza gastronómica”, ha defendido.

 

En este marco, la codirectora del curso, Consuelo López, profesora de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto Carlos III de Madrid, ha señalado que los platos de la gastronomía española se han potenciado a través de la restauración colectiva y que las tecnologías culinarias han permitido “simplificar” el trabajo en la cocina, por lo que “se trabaja con menos esfuerzo”.

 

Así, en comparación, por ejemplo, con nuestros abuelos, existen diferencias en las formas de preparación de los alimentos, además de haberse incorporado a la gastronomía la posibilidad de disponer de alimentos durante todo el año, porque “se ha perdido la estacionalidad”.

 

No obstante, ahora “existe una gran conciencia respecto a la economía del esfuerzo”, lo que ha servido para introducir nuevas formas de preparación y también de conservación de los productos, como los microondas, la congelación o los alimentos al vacío, a lo que se suma la “conciencia” de la población de “aprender a comer de forma equilibrada como medio de mantener y mejorar su salud” y cómo la buena manipulación de alimentos, la correcta planificación de las dietas y el control de frecuencia de consumo y cantidad de los mismos, en función de las necesidades, contribuye a potenciar y promover la salud.