La Fundación Caja de Ávila ha reducido casi un 80% el uso de su fondo de reservas en tres años

El ya ex presidente de la Fundación Caja de Ávila, Pablo Luis Gómez, ha explicado el balance de 2014. / Foto: Antonio S. Sánchez

La última reunión mantenida por el patronato de la Fundación Caja de Ávila presidida por Pablo Luis Gómez ha servido, además de para cambiar de presidente, para llevar a cabo la aprobación de las cuentas anuales del 2014 y para valorar la auditoria interna llevada a cabo de forma voluntaria, además de otros informes de contenido diverso.

Según los datos que ha aportado el ya ex presidente de la Fundación Caja de Ávila, Pablo Luis Gómez, atendiendo al balance de cuentas realizado en la reunión del Patronato, a 31 de diciembre de 2014 el activo de la Fundación es de 33.594.924 euros, siendo el patrimonio neto y el pasivo prácticamente igual, y una deuda que asciende a 39.000 euros de facturas corrientes, por lo que, ha destacado que “no se debe nada a nadie”.

 

Eso sí, ha advertido que se sigue tirando de las reservas “al no generar los ingresos suficientes”, algo que “ya se advirtió cuando se conformó la Fundación, cuando dijimos que se tiraría de las reservas mientras buscábamos otras salidas”. De todas formas, ha destacado, “hemos ido reduciendo esa cantidad en los años que llevamos”, por lo que, según los datos que ha aportado, este año se ha hecho uso de 424.000 euros de reservas, mientras que en 2012 fueron 2.835.000 euros y en 2013, 864.000 euros.

 

En este punto, Gómez ha destacado que de los más de 33 millones de euros de activo, casi 10 millones son del fondo de reservas que quedaba a fecha 31 de diciembre de 2014, siendo el resto del patrimonio. Además, ha recordado que la plantilla actual de la Fundación es de diez personas a jornada completa y una a media jornada, siendo los miembros del Patronato un total de 13, que, sin embargo, no cobran dinero de la Fundación.

 

Gómez ha destacado finalmente, al hilo del tema de los gastos del fondo de reservas que, se está buscando aprovechar el patrimonio con el que cuentan (palacios, auditorios, instalaciones rurales, etc.), para conseguir ingresos para seguir reduciendo los gastos a base de ingresos, como, ha puesto como ejemplo, Venero Claro, que “ya no nos cuesta dinero, se autofinancia, y quizás genere ingresos a partir de 2015”.