La FSP reelige a José Carlos Pajares como secretario provincial

José Carlos Pajares ha sido reelegido como Secretario Provincial de la Federación de Servicios Públicos de UGT durante el IX Congreso Provincial de la FSP-UGT celebrado este sábado. La gestión del Comité Provincial y la anterior Comisión Ejecutiva fue aprobada por el 93% del Congreso y la nueva Comisión Ejecutiva Provincial fue elegida con el apoyo del 89%

Al Congreso, celebrado en los salones del Hotal Cuatro Postes de la capital abulense, han acudido un total de 61 delegados de toda la provincia en representación de los aproximadamente 1.200 afiliados de la Federación, elegidos mediante asambleas de afiliados entre las 17 Secciones Sindicales de las que se compone la Federación.

 

En esta cita, además, se ha adoptado la resolución de exigir a los órganos competentes de la Unión General de Trabajadores que aclare cuantas irregularidades y conductas reprobables se hayan podido cometer en el seno de la organización en Andalucía o cualquier otra Comunidad Autónoma, depure responsabilidades "hasta sus últimas consecuencias" y se encargue de que sean devueltas todas las subvenciones que hayan podido ser cobradas de manera irregular por la organización.

 

Segunda resolución

De igual manera, el IX Congreso Provincial de la FSP ha adoptado la resolución que a continuación reproducimos de manera íntegra:

 

"En los últimos años hemos asistido al desmantelamiento del estado de bien estar en nuestro país y nuestra provincia llegando a una situación prácticamente insostenible por el número de parados de nuestra provincia.

 

Los políticos se muestran incapaces de solucionar la precaria situación de nuestra provincia y se dedican a dar palos de ciego y a camuflar sus continuos fracasos bajo el paraguas de medias verdades que transmiten una falsa sensación de mejoría que ni ellos mismos se creen.

 

En nuestra provincia estamos sufriendo los recortes con el estoicismo que caracteriza a nuestro carácter. Preferimos esconder nuestras miserias a nuestros convecinos antes de salir a la calle y decir lo que estamos pasando realmente en el interior de nuestras casas. Pedir favores en lugar de exigir derechos.

 

Mientras muchos de nuestros vecinos pasan frío porque no pueden encender la calefacción, tienen que ir andando a trabajar los que tienen la inmensa suerte de conservar su trabajo, no encienden la luz en sus casas para no gastar, mal viven de las pensiones de sus padres o incluso en los peores casos tienen que solicitar comida y ayudas sociales para mantener a sus familias, determinadas empresas campan a sus anchas y siguen consiguiendo millonarios beneficios, apretando cada vez más el nudo de la soga en torno a nuestros cuellos, subiendo la luz, el gasoil, el gas o aplicando cláusulas abusivas en préstamos hipotecarios para dejar en la calle a quien se ve incapaz de afrontar las deudas contraídas y por supuesto no son rescatados por el gobierno como lo fueron sus acreedores y verdugos. Todo esto con el beneplácito del gobierno que tolera y legisla más para proteger al capital que a los ciudadanos a quien se debe.

 

En estos años los trabajadores, ciudadanos y empleados públicos hemos tenido que sufrir no solo los tremendos recortes y la lacra del desempleo. Hemos tenido que sufrir el daño moral de un descrédito público que no merecíamos. Los Empleados Públicos hemos sido tachados de privilegiados, los parados de disfrutar estando desempleados, los dependientes de abusar del sistema de protección, los inmigrantes de colapsar el sistema sanitario, los estudiantes que no tienen la capacidad de sacar notas de sobresaliente de ser un lastre para la educación e incluso los jubilados de tomar medicinas porque no tienen otra cosa mejor que hacer.

 

Lo cierto es que después del descrédito público a cada uno de estos colectivos llegó el verdadero motivo por el que se les desacreditaba. Se les quitó la paga extra a los empleados públicos y se les despojó de derechos laborales, se recortó el porcentaje de prestación por desempleo, se recortaron drásticamente las prestaciones a la dependencia, se retiró la tarjeta sanitaria a los inmigrantes, se está desmantelando el sistema educativo para que solo estudien los hijos de los ricos o los superdotados, se instauró el copago sanitario a los jubilados.

 

El que no quiera verlo que no lo vea.

 

Ahora le toca el turno a los sindicatos, que casualidad que todos los escándalos se destapan ahora, justo cuando el gobierno se ha decidido a aprobar una nueva ley de protección ciudadana, que pretendía recoger entre otras lindezas la posibilidad de ser multado con 30.000€ por insultar a un policía en una manifestación (cuantía más que generosa para reparar un insulto teniendo en cuenta que la pérdida de las dos orejas en un accidente laboral de un trabajador se indemniza con 3.830€), 600.000€ por manifestarse ante el Congreso de los Diputados sin permiso o una zona de seguridad para evitar escraches frente a los domicilios de los políticos. Seguramente que en breve se prohibirá hacer huelgas molestando a los empresarios o manifestaciones con silbatos para proteger los tímpanos de los ciudadanos.

 

Al mismo tiempo que se endurecen las sanciones para amordazar a la ciudadanía y se impone la austeridad más absoluta en todos los servicios públicos, el ministerio del interior anuncia que se va a gastar 2.000.000€ en chalecos para la policía. ¿Qué pensarán que va a ocurrir en los próximos meses para tomar tal precaución? ¿Cuáles van a ser las siguientes medidas de ajuste que nos tiene preparadas el gobierno para necesitar tanta preparación?

 

Y en esta tesitura que se avecina los sindicatos parece que somos un escollo incómodo porque seguimos teniendo la manía trasnochada de manifestarnos y oponernos a cualquier recorte social o laboral, por tanto somos el siguiente objetivo a derrotar que hay que hacer desaparecer o al menos desacreditar lo suficiente para que perdamos el apoyo de los trabajadores al grito de “todos son iguales” “si uno comete un irregularidad todos la han cometido”. Nada nuevo bajo el sol, ya se utilizó el mismo argumento con los Empleados Públicos cuando se nos tachaba a todos de vagos y mantenidos. Y nada que ver con lo argumentado con el señor extesorero del PP, el partido está impoluto es el tesorero el culpable de todo.

 

Cada acción que el gobierno toma contra el pueblo y los obreros viene precedida del descredito del colectivo al que le va a tocar la china y posteriormente de las medidas para dejar en total indefensión al colectivo atacado. Por ejemplo se blindó a la administración pública con costas y tasas judiciales en los procesos Contenciosos Administrativos para que los funcionarios o los ciudadanos no pudieran acudir a los tribunales mientras se saqueaban sus derechos. Ya ni siquiera los pobres podemos acudir a la justicia para que nos defienda en igualdad de condiciones que los ricos.

 

En todo este contexto social, en Ávila una ciudad con enormes déficits todas las medidas de recortes se acentúan enormemente y hacen un daño aún más grave. Aunque por nuestra forma de ser intentamos guardar las apariencias para que no trasciendan nuestras necesidades, muchas familias de trabajadores ya están llegando al límite de sus fuerzas y posibilidades.

 

Es por ello por lo que exigimos a todos los políticos de nuestra provincia que se pongan del lado de los trabajadores, parados, jubilados y ciudadanos en general y exijan en el interior de sus partidos políticos que se acabe de una vez con las políticas de austeridad dirigidas a hacer más competitivas a las grandes empresas en contra de los trabajadores y pequeñas empresas que son las que generan más beneficio social y laboral porque entre otras cosas pagan impuestos, y que se pongan en funcionamiento inmediatamente medidas de inversión y crecimiento puesto que la austeridad ya ha demostrado sobradamente que solo sirve para hacer más pobre al pobre y más rico al rico".