"La foto de Jorge viene junto a la definición de una gran buena persona, alegre, amigo, colaborador, sincero y directo"

Jorge da Rocha y Javier Frías Valdivielso, durante su visita al taller de M&M Clásicos en Quintanar dela Sierra.

Javier Frías Valdivielso nos cuenta en una emotiva carta cómo era su amigo Jorge da Rocha, el motorista que falleció la semana pasada en el accidente de Mengamuñoz, en lo alto del puerto de Menga, en un día fatídico en el que precisamente él lo acompañaba en una de sus numerosas rutas sobre dos ruedas.

El pasado lunes 20 de julio despedí a Jorge Da Rocha. Muchos ya le conocíais y no os descubriré nada, pero siguiendo una buena sugerencia de un amigo, creo que debo contar cómo era para mí, y así las personas que le iban a haber conocido este maldito fin de semana y que me han transmitido sus condolencias también le conozcan.

 

A Jorge le conocí a través de una pasión que teniamos, el ninjutsu. Y le conocí por verle entrenar, que como otros, era de los que estaban en todos los sitios entrenando, pero no sólo eso, sino que colaboraba en todo, siempre ayudando a organizar cualquier evento, reservando, haciendo listado de asistentes, encargandose de que todo estuviera bien, de que todos participaran. Mi amigo Nacho Villoslada, en esa epoca también estaba en gimnasio como instructor y debido a esa participación de Jorge, era una de las personas con las que pasaba más tiempo y por ello también le conocí yo, y más cuando después de los entrenamientos recuperabamos liquidos con una cervecita en un bar cercano.


A Jorge también le atrajo el mundo del submarinismo, así que se matriculó para obtener la titulación y para obtenerla iba a hacer su examen en el mar en Cabo de Palos, mi sitio favorito para bucear, Nacho también bajaba con el club y me lo dijeron, así que me apunté y decidimos bajar los tres en mi coche. Fue un buen y divertido fin de semana, nos reimos (entre otras cosas por la próstata de Nacho), trasnochamos, no mucho, sobretodo Jorge porque para su reciente trabajo tenía que acabar unos informes, así que muchas noches se quitó sueño para hacer las tareas que tenía encomendadas y que no podía posponer por exigencias laborales, bien mientras nosotros tomabamos una más, o depués de irnos a dormir. Se sacó su titulación y Nacho y él coincidían en una cosa, qué facilidad para dormirse.

 

Un día me comentó su interés en adquirir una moto, para ver si le gustaba y me pidió consejo, no le pude aconsejar mucho, porque no soy conocedor, pero le apoyé en su idea de coger una moto pequeña de segunda mano para ir tomandole en pulso a las motos. Un día me dijo que se había comprado una Yamaha de 125. También recuerdo que me dijo que estaba gustándole lo de la moto, me decía, Javi ayer me fui por la carretera que por Cabezón a Valoria y le había gustado eso de tomar curvas, aunque como me decía, de momento voy tranquilo porque estoy aprendiendo.

 

Usó mucho esa moto, hasta que un día me dijo que ya no la tenía, la había gripado. Le comenté que era lógico, que esas motos para ciudad y pequeños desplazamientos va bien, pero en cuanto hacías kilómetros, para poder tener una velocidad segura con dos ruedas por carretera hay que ir a una velocidad que para esas motos las obliga a ir muy altas de régimen y al final el motos acaba cediendo. Como le habia gustado lo de la moto, me dijo que se iba a buscar una un poco más grande.

 

El verano pasado pensamos unos amigos, Marisa Calvo Martin, Oscar ( Pez Leon ), Bea, Juan y yo irnos de vacaciones a bucear a Madeira y así conocer la isla, pensé que a Jorge, tal vez le gustaría, y se lo pregunté, miró su agenda y dijo creo que podré ir. Me preguntó dónde ibamos, las inmersiones como eran y donde; luego me comentó que recordara que era nuevo, que sólo había hecho las inmersiones del curso, y que parecía que hacía falta más experiencia; yo se lo comenté al resto, que son más experimentados y le dije a Jorge lo que me habían dicho "a bucear se aprende buceando", y se vino.

 

Eramos un grupo, ya hecho de amigos desde hace años, sólo me conocía a mi, pero desde el día que le conocieron en El Cafetín, me dijeron que parecía un tío muy majo, educado, respetuoso y con la cabeza sobre los hombros y también que nos rompía la media, todos superabamos los 45 y el no tenía ni 25, era joven pero maduro. Las vacaciones confirmaron las primeras impresiones, e incluso las mejoraron; por un lado se mostro dispuesto (como siempre colaborando e implicándose) a llevar el bote que a nadie nos gusta. Y le vimos sacar su libreta y apuntar, le dijimos que qué hacía, y contesto apuntarlo, le contestamos que no hacía falta, que nos fiabamos y Jorge nos contesto que era un costumbre, que le gustaba apuntarlo todo a boli y en su libreta.

 

Por otro lado, entre risas, subidas imposibles con un coche que no podía, etc. nos ayudó con el idioma. Yo sabía y todos que su padre era portugués, y nos decía que lo entendía bien, aunque a su abuela le costaba mucho, pero hablaba poco, y le dijimos que no importaba, que nosotros ibamos mucho por Portugal y hablabamos un perfecto portuñol; al final, él pedia todo, porque pese a lo que nos contó, hablaba muy bien el portugués (nosotros solo haciamos el ridículo cuando lo intentábamos) y que conocía muy bien su tierra; es más me saco de una confusión porque yo me había hecho a la idea de que al vino blanco allí lo llamaban verde, aunque a veces veía que también ponían branco, y me comentó que eran distintos por un lado el vinho verde, que le gustaba a su padre, y por otro el branco (que era el blanco nuestro).

 

Fueron unas fantásticas vacaciones, y nadie se creía que solo tuvieras las inmersiones del curso, porque desde el primer día el resto de los que ibamos y los guias en las inmersiones decian que tenía un gran control de la flotabilidad. Y los días que comprabamos poncha (alguna vez la encargamos hacer, como siempre, Jorge que era el que hablaba por nosotros, se lo decía a la camarera del bar) y la tomabamos Juan, Jorge y yo, en la terraza del hotel, una vez anochecido, después de cenar, relajándonos charlando, escuchando y mirando el mar antes de subir a dormir a la habitación.

 

Al poco de volver me dijo que ya había encontrado una moto, una Kawasaki ER 6F, e iba a ir a Zaragoza a por ella, que si quería preguntaba si me recogian la mía y cuando costaba la mia nueva. Al poco tiempo, ya le ví su moto, aparcada en enfrente del gimnasio y me dije, ¿será la moto de Jorge?, al acabar el entrenamiento me lo confirmó, tenía top y también maletas que no llevaba. Y nos dijimos a ver cuándo compartiamos ruta. Un día se hizo eso posible, quedamos y también Ursu que se acababa de estrena su nueva Yamaha. Nos divertimos, hice la ruta corta porque a las cuatro tenía que estar en Venta de Baños.


Poco después, en mayo, aprovechando que era fiesta en Valladolid, también quedamos, no me preguntó donde, simplemente dijo, voy detras, le lleve a Quintanar de la Sierra a ver el taller de M&M Clásicos, ahora famoso por el programa House of Cars. Paré en San Leonardo para limpiar el casco, ver como iba de gasolina y que tal había venido, me comentó lo que le había gustado la carretera y como se había divertido, dejandome un poco delante para ver bien como trazaba y así preveer la curva.

 

No sé bien cuándo fue, pero le comenté que iba a ir en moto a pasar un fin de semana con otros moteros, la mayoría con una moto del modelo que tengo yo, y que también vendrían portugueses, en un pueblo junto al un pantano que tenía playa, etc., miró su agenda, y dijo, ¿todo el finde?, le dije sí, y me comentó que podía y que se venía. Sé que se lo hubiera pasado bien, hubiera caido bien a todo el mundo y se hubiera entendido mejor que yo con los compañeros portugueses, pese a que yo les conozco hace tiempo.

 

Este maldito viernes 17 de julio, vino hasta mi casa, comprobamos los intercomunicadores que había comprado para ver como iban de moto a moto, pero no pude poner el micrófono, así que dijo, que para que pareciera un monólogo al final no lo llevaba encendido y así yo podía ir escuchando musica. Le comenté que mejor ir por autovía ya que por la nacional tardabamos parecido o más y era monótona, y teniendo en cuenta los kilómetros a hacer, no merecía la pena, y me dijo, tú dirijes, por donde digas va bien.

 

Así que fuimos por la autovia, nos mojamos un poco, salimos hacia Ávila, a veces se quedaba un poco atras, condicionado por el trazado, la circulación, etc, yo miraba, aflojaba un poco y él me recuperaba. Empezamos a subir Menga, algunas curvas peligrosas, y ya coronábamos; antes de coronar y tomar la curva del final del puerto dí un par de toques al freno, así le avisaba que había una curva peligrosa, pequeña curva a derechas y empecé a bajar, una pequeña recta, curva a izquierdas que continua con otra pequeña recta y (creo, no estoy seguro, que tuve una visión de algo en el retrovisor) curva a derechas y me puse nervioso, empecé a mirar por el retrovisor, y a mirar y no aparecía, ya no era normal que no apareciera, iba cada vez más despacio con un mal presentimiento. Di la vuelta como pude y cuando giré la curva ví la moto de Jorge caida y una persona junto a ella; paré nervioso al lado y me dirigí hacia él, pensé que era Jorge y le iba a preguntar qué había pasado, y cuando estaba a un metro, le miré a la cara y no era Jorge.

 

Jorge falleció tras tener un accidente (nunca sabremos qué pasó) y se dieron una serie de malas coincidencias que hicieran que fuera de cabeza y diera con su casco contra uno de los postes que sujetan los guardarrailes asesinos, el impacto partió el casco (la Guardia civil me comentaba que ningún casco hubiera soportado).


Por ello pido que todos los que lean esto, recuerden a Jorge, su foto viene junto a la definición de una gran buena persona, alegre, amigo, colaborador, sincero y directo; y les pediría que luchen contra esos guardarrailes y otras deficiencias que la administración obligada no cuida y no arregla, porque todo lo que conllevó el accidente fue inevitable, pero si hubiera estado un guardarraíl homologado, un sistema de protección para motoristas de tipo continuo aprobados según norma UNE 135900 del Ministerio de Fomento, estoy seguro de que hoy Jorge estaría entre nosotros. Es de lo único que estoy seguro de este maldito accidente.

 

Os dejo unas fotos de la salida que hicimos Jorge y yo a M&M Clasicos, nuestras monturas y nosotros sonriendo en un maravilloso día, con esa mediosonrisa que siempre tenía. También en este enlace podéis ver como debería haber actuado un guardarrail.