La falta de frío retrasa la llegada de los ánsares comunes a Villafáfila

La Junta comprueba el retraso en la llegada de los ánsares comunes, especie emblemática de las lagunas de Villafáfila. Se confirma el cambio de hábitos migratorios, relacionado con la subida de las temperaturas y el retraso del invierno.

Los responsables de medio ambiente de la Junta han confirmado el retraso en la llegada del ave más emblemática de Villafáfila, el ansar común, que lleva años modificando sus costumbre paralelamente a la progresiva variación de los termómetros, que han hecho que las fechas de frío intenso se retrasen. Según se ha constatado, los ánsares han llegado más tarde de lo habitual a las lagunas zamoranas, lo que parece indicar un claro cambio en los hábitos de invernada de  la especie. En  cuanto a los patos, se contabilizaron 5.657 en enero de 2016, una cifra ligeramente superior a la media del periodo 1997-2015, lo que se puede considerar un número notable de ejemplares.

 

Lo habitual es que el ánsar común estuviera muy presente en Villafáfila desde diciembre y que en enero hubiera alcanzado sus mayores concentraciones, pero iniciar en febrero su migración hacia los países nórdicos. Sin embargo, no ha sido así y es ahora, con febrero empezado, cuando su número empieza a ser significativo.

 

Desde hace años se ha constatado que las poblaciones de ánsar común se mantienen hasta más tarde en latitudes al Norte de Europa y que llegan más avanzado el calendario a sus lugares habituales de invernada en España, las lagunas de Villafáfila (Zamora) y las de Nava, Boada y Pedraza (Palencia) y la reserva de Doñana. En su lugar, se ha registrado un mayor número de ellos en Francia, Holanda y países nórdicos. Este desplazamiento al norte de la invernada del ánsar común es paralelo al aumento de la temperatura media, que entre 1980 y 2009 ha subido desde los 0,6 grados centígrados en España hasta los 1,8 en Dinamarca. Según los últimos estudios, antes toda la población de ánsar común en Europa migraba hacia el Sur y acababa en Doñana, pero ahora sólo lo hace el 10%.

 

 

PRINCIPAL RECLAMO DE VILLAFÁFILA

 

La principal especie que podemos encontrar en la reserva de Villafáfila es la pata grande, nombre tradicional de la especie en la provincia y que coincide con el nombre portugués, aunque a nivel nacional se la conoce como ánsar común. Durante el invierno esta especie es la más abundante encontrándose en cifras que oscilan entre las 10.000 y 20.000 aves. Junto a las patas se suelen localizar también alrededor de unas 1.000 grullas, tan ruidosas y llamativas como los ánsares, pero que suelen abandonar la Reserva a finales de diciembre camino de Extremadura.

 

También se pueden observar grandes cantidades de aves, más de 10.000, de las siguientes especies: ánade real (azulón), pato cuchara, cerceta común, ánade silbón, focha, tarro blanco, avefrías, porrón común, porrón moñudo, gaviotas y ánade friso. En menor número se puede ver especies como la garceta, zampullín, correlimos común, archibebe común, aguja colinegra, avoceta o garza real. En definitiva, un gran elenco de aves, que bien de paso o porque permanezcan todo el año, hacen de este humedal un lugar ideal para los amantes de la naturaleza por su valor ornitológico y paisajístico.

 

 

FECHAS Y HORAS


Los mejores momentos para ver la gran concentración de fauna en las lagunas son el mediodía y el atardecer, ya que en dichos momentos generalmente se produce la entrada de miles de ánsares a las lagunas para sestear y dormir, siendo los mejores lugares para su observación los tres observatorios construidos por la Junta de Castilla y León en los términos municipales de Revellinos, Villafáfila y Villarrín, destacando especialmente el situado en la localidad de Otero de Sariegos en el término de Villafáfila.

 

Las máximas concentraciones de avifauna se alcanzan entre noviembre y febrero, pero la mayor diversidad de especies se consigue entre abril y junio. Junto a esta gran variedad de aves asociada al agua, se encuentra todo el año una comunidad de aves diferente, colonizadora de los amplios espacios abiertos y secos: se trata de la avutarda (Otis tarda) que mantiene aquí la mayor población del mundo. Y para enriquecer más si es posible, a todas las especies de aves mencionadas, hay que añadir en las zonas abiertas de esta Tierra de Campos concentraciones de cerca de 80.000 pajarillos invernantes (principalmente alondras) y una amplia gama de rapaces, que tienen aquí su hábitat de nidificación y campeo.