La empatía "sus luces y sobras" a estudio en la sede de la UNED en Ávila

Carmen Huici, catedrática de Psicología Social de la UNED

Los aspectos más novedosos de esta faceta del ser humano centra estos días el curso de verano ‘Empatía: luces y sombras’, que se imparte en el Centro Asociado de la UNED en Ávila y en el que su directora, Carmen Huici, catedrática de Psicología Social de la UNED, ha destacado el comportamiento de Obama.

De la misma forma que hay personas que se destacan por ser empáticas las hay que sobresalen por no ser nada empáticas, aunque la empatía, por lo general, no está asociada al poder. No obstante, siempre hay excepciones, como el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que ha hecho de la empatía su bandera, mientras que otros líderes, como el papa Francisco, también destacan por ser personas empáticas.

 

Aunque el hacer de la empatía su bandera “le ha traído consecuencias”, porque se le ha acusado de emplear una retórica “quizá un poco vacía”, para Huici, las personas empáticas pueden servirse de esta faceta para inspirar sus políticas. “Puede que, luego, no lleguen a alcanzar sus metas, pero sí la empatía hace que los motivos fundamentales, a la hora de sentar las prioridades, vayan en esa dirección”.

 

En este sentido, “hay políticos que se han destacado por tener muchas habilidades sociales y por tener capacidad de empatizar con el otro”, aunque, “en general, no es un tema que les interesa demasiado”, cuando, en realidad, “sería muy interesante que tuviesen un entrenamiento o, al menos, se viera que los fallos que cometen se pueden corregir”.

 

A juicio de la catedrática de Psicología Social de la UNED, el tener “mucha más consideración” hacia el otro “no implica perder la propia posición”, porque un entorno de “respeto” y “empatía” ayuda a eliminar el sectarismo.

 

Investigaciones


La relación entre el poder y la empatía es uno de los aspectos que se tratan estos días en el curso de verano de la UNED, como también lo es las investigaciones que se están desarrollando en relación a esta faceta.

 

Al respecto, el profesor de Psicología Social de la Universidad Autónoma de Madrid, Luis Oceja, ha señalado que, de la misma forma que la luna tiene una cara más brillante y un lado oscuro, la empatía también tiene dos caras, que son las que centran dos líneas de investigación recientes.

 

La primera de ellas, relacionada con la “cara brillante” de la empatía, se cuestiona si es mejor o peor que una víctima esté sola o acompañada, de la misma forma que se estudia si el juntar a personas con necesidades similares potencia el deseo de ayuda o lo disminuye.

 

“Es posible que la empatía sentida hacia una víctima se generalice hacia otras víctimas similares y, a partir de ahí, la ayuda sea mayor, siempre y cuando la ayuda se plantee en esos términos”, ha afirmado Oceja, quien también ha apuntado a la posibilidad de que la presencia de otros “distraiga” u “oculte” la percepción de esa víctima y sus necesidades.

 

La segunda línea de investigación, relacionada con el lado “más oscuro” de la empatía, aborda la vinculación que siempre ha existido entre la empatía y el altruismo y la que éste tiene con la ayuda, con el fin de determinar que el matrimonio entre empatía y altruismo “no es ni moral ni inmoral, sino amoral”, porque “persigue otros objetivos”.

 

Así, según estos estudios, “el matrimonio entre la empatía y el altruismo genera una orientación hacia el otro, unas ganas de cubrir sus necesidades” y “dispara el deseo de atender esas necesidades, incluso, por encima o al margen de otros asuntos, como pueden ser los principios de Justicia”, ha señalado.