La elección de alcaldes en Italia, Francia y Alemania exige segunda vuelta si no hay mayoría absoluta

La elección de alcaldes en Alemania, Francia e Italia exige la celebración de una segunda vuelta si ningún candidato logra mayoría absoluta, pero en general la lista más votada al primer intento no recibe una prima extra de concejales, como sugiere el PP con su propuesta de reforma electoral.

Según un estudio comparativo de la legislación electoral de los principales países de la UE realizado por el Foro Europa Ciudadano y recogido por Europa Press, la elección de los alcaldes requiere mayoritariamente la mayoría absoluta y se evita la celebración de pactos de gobierno poselectorales.

"De esta forma, la gobernabilidad de los territorios es mucho más dinámica ya que no es necesario acordar las políticas públicas con otras formaciones que a veces opinan de forma diferente dificultando así la gestión de los ayuntamientos como en ocasiones sucede en España", señala José Carlos Cano, presidente de Foro Europa Ciudadana.

En Francia, por ejemplo, las elecciones municipales son una combinación entre los comicios mayoritarios a dos vueltas y los proporcionales, dependiendo del número de habitantes de la localidad.

MÍNIMO, MÁS DEL 50% DE VOTOS

Las listas que logran más de la mitad de los votos (con la participación de más del 25% de los inscritos) se hacen con la mitad de los puestos de consejeros municipales y el resto se reparte de forma proporcional entre esa misma lista y las siguientes que hayan logrado más del 5%. En caso de que ninguna lista cumpla esos mínimos, se celebra una segunda vuelta, en la que pueden mantenerse las que obtienen más del 10% de los sufragios en primera, y pueden fusionarse las que obtienen más del 5%.

En los municipios italianos de más de 15.000 habitantes, los electores pueden votar solo para el alcalde (poniendo la cruz sobre el candidato que prefieran) o también para la asamblea municipal (poniendo la cruz sobre el símbolo de uno o dos partidos). Si ningún candidato obtiene más del 50% de votos, se celebra una segunda ronda de desempate (ballotaggio) dos semanas después, entre los dos candidatos más votados.

En Alemania, por ejemplo, no existe una ley única que regule el proceso electoral, ni tampoco hay una ley que impida las alianzas para gobernar en los Ayuntamientos. Cada región y ciudad-Estado (Hamburgo, Bremen, Berlín) tiene la suya en virtud del federalismo alemán. El voto es directo y a listas abiertas, no bloqueadas. En general en las regiones, los alcaldes son elegidos directamente por la población y los plazos de sus mandatos varían mucho, de cinco a diez años.

En las ciudades-Estado las elecciones deciden la composición de una cámara, y ésta elige al alcalde. En 12 estados federados, el regidor es elegido por mayoría absoluta y, si ningún candidato obtiene ese resultado en la primera vuelta, los dos más votados tienen que ir al balotaje (segunda vuelta que se realiza entre los dos candidatos más votados cuando nadie ha obtenido la mayoría requerida), donde les bastará la mayoría simple. En otros cuatro Estados, los alcaldes son elegidos por los Parlamentos locales.

EN REINO UNIDO, TRES URNAS

Por último, en Reino Unido, el sistema de votación para las alcaldías implica que los ciudadanos rellenen tres papeletas, dos para la asamblea (una para los 11 concejales que representan a toda la ciudad y otra para los 14 que representan a los distritos) y una tercera para el alcalde.

Para elegir al primer edil, los británicos tiene la opción (aunque no es obligatorio) de emitir dos votos, de primera y segunda preferencia. Si uno de los candidatos obtiene más del 50% de los votos, resulta elegido automáticamente. Si ninguno llega a ese porcentaje, se quedan los dos aspirantes más votados (eliminando al resto) y se tienen en cuenta la segunda preferencia, de forma que gana quien obtenga más votos en total (combinando los de primera y segunda preferencia).