La crisis modifica la demanda de servicios de salud mental

José Antonio Espina Barrio, Ángeles Sánchez-Elvira Paniagua, Mónica Rodríguez Zafra y Mari Ángeles Álvarez.

En el curso de veranio de la UNED 'Talleres y técnicas de psicoterapia y crecimiento personal: descubre tus fortalezas y cómo utilizarlas ante las dificultades', celebrado en El Barco de Ávila, se ha analizado cómo la crisis económica ha provocado, desde el punto de vista de la psicología, una disminución de la demanda de servicios de salud mental o, al menos, una modificación de esa demanda.

En el plano laboral, antes se acudía por demandas de acoso o mobbing, mientras que ahora, con unas condiciones laborales “mucho más difíciles”, las demandas han cambiado, según ha subrayado la terapeuta y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid, Mari Ángeles Álvarez.

 

Álvarez ha participado en el Curso de Verano de la UNED ‘Talleres y técnicas de psicoterapia y crecimiento personal: descubre tus fortalezas y cómo utilizarlas ante las dificultades’, que se desarrolla esta semana en El Barco de Ávila, y en el que también ha intervenido el docente de la misma facultad y psicodramatista José Antonio Espina, para quien la sociedad necesita una “(r)evolución” o “volver a evolucionar los conflictos”.

 

Según ha indicado, los conflictos habitualmente se resuelven con peleas o de forma pasivaaunque él ha planteado una tercera alternativa, que es la asertividad o habilidad personal para defender la posición propia sin ofender al otro.

 

Para Espina Barrio, se trata de una “vía importante” para el encuentro, de modo que hay que echar mano de métodos que ayuden al crecimiento personal y a enfrentarse a las dificultades, sobre todo en momentos como el actual, en los que hay una crisis que está evolucionando y “puede predominar la explotación personal”, lo que hace que las personas puedan reaccionar de forma pasiva o agresiva.

 

Así, se está dando la circunstancia de que antes había personas que acudían a terapia porque “les explotaban laboralmente”, mientras que “ahora, casi nadie viene por explotación, sino porque se siente mal”, dado que “sienten que hoy tener un trabajo es un lujo”. No obstante, para el psicodramatista, es “lógico” que se modifiquen las demandas, porque en la base de la pirámide de necesidades la nutrición y la seguridad se encuentran en la base.


Mejor prevenir


En este marco, la codirectora del curso, Ángeles Sánchez-Elvira, ha llamado la atención sobre “el valor de la mirada positiva en tiempos de crisis” y el dedicar los recursos y fortalezas propios al servicio del bienestar de la persona.


Para la profesora de Psicología de la UNED, es importante “no esperar a que la gente esté mal”, sino intentar poner la atención en cómo ayudar a que las personas desarrollen su potencial y sus fortalezas.


Según Sánchez-Elvira, hay que “enseñar” a las personas a “ser más felices” y a saber encontrar sus fortalezas, desarrollarlas y saber utilizarlas ante las dificultades.


Esta cuestión, ha explicado, está muy relacionada con lo que se ha denominado “economía de la felicidad”, ya que existe la teoría de que el índice de progreso de una sociedad no puede medirse exclusivamente por el Producto Nacional Bruto, de modo que se están incluyendo indicadores de bienestar, relacionados con la trama psicosocial que generan todos los individuos.


Así, según ha indicado la directora del curso, Mónica Rodríguez, en los últimos años se hace “muy necesario” el “recuperar el grupo” y la “relación interpersonal” como “un factor promotor de salud y bienestar personal”.


“Es importante sanar nuestros conflictos de forma individual, pero si caemos en un individualismo extremo, nos perdemos una fuente enriquecedora y necesaria del ser humano”, porque “nos construimos en relación”, de la misma forma que “sanamos y enfermamos en relación con los demás”.


Durante toda esta semana, por ello, el curso abordará todas las dimensiones de la persona, tanto racional como afectiva o la grupal, la corporal, la emocional, etc. de la mano de expertos como el bioenergetista Miguel Ángel Redondo; el decano de la Facultad de Psicología de la UNED, Miguel Ángel Santed, o el monje cisterciense José Antonio Vázquez.