La crisis de valores hace que se recuperen tradiciones místicas

La crisis de valores existenciales que se ha producido en los últimos años ha llevado a que la sociedad occidental se esté acercando “mucho” a las concepciones espirituales de oriente y a las tradiciones místicas para dar salida a sus inquietudes.

La propia tradición religiosa occidental, mayoritariamente judeo-cristiana, además, está también registrando movimientos que se involucran en la sociedad de una manera diferente a la que ha tenido el catolicismo más ortodoxo, según ha destacado la profesora titular de Psicología de la UNED Mónica Rodríguez, directora del curso ‘Alternativas psicoterapeutas para el crecimiento personal’, que se imparte en El Barco de Ávila (Ávila). 

 

Esta aproximación, en el curso, la abordará José Antonio Vázquez, monje cisterciense del Monasterio de Santa María de Huerta, ante una “necesidad” en la sociedad occidental de “recuperar valores místicos y trascendentales para los que algunas tradiciones se han quedado obsoletas”. 

 

En el curso, de carácter teórico-práctico, se han trabajado las múltiples dimensiones de una persona, como son la corporal, emocional, racional, espiritual y relacional. 

 

Según Mónica Rodríguez, al igual que el psiquismo de una persona se va desarrollando en grupo –con la madre, los hermanos, el colegio, los amigos, etc.- y hay veces que se van gestando determinadas patologías en la persona por el grupo en el que se encuentra, también el grupo, cuando está orientado por un terapeuta, puede ser “sanador”. 

 

Se trata, ha indicado, de ir sanando las “capas” con las que la persona se protege para evitar el ridículo, el miedo al fracaso, la crítica o el no ser tenidos en cuenta.  Economía de la felicidad El curso ha abordado, en este sentido, diversas técnicas y terapias, en el marco de una evolución de doce años en los que se ha desarrollado este curso, tal como ha explicado Ángeles Sánchez-Elvira, codirectora del seminario, quien ha incidido en que el objetivo último es conseguir seres humanos “más plenos” y “felices”. 

 

Y esa “positividad” puede influir en cualquier campo, incluida la economía, hasta el punto de que la ONU, el año pasado, introdujo la “economía de la felicidad” como un aspecto que los gobiernos tienen que trabajar, para que todos los seres humanos alcancen la armonía