La celebración del Toro de la Vega, pendiente del posible pacto nacional entre PSOE y Podemos

'Elegido' fue el Toro de la Vega que encontró la muerte en 2014. JUAN POSTIGO

Pedro Sánchez ha comentado en múltiples ocasiones que si llega a presidente del Gobierno se encargará de la no celebración del torneo, que convierte a Valladolid en foco nacional.

Con todo el mundo pendiente estos días, semanas e incluso meses de la formación de Gobierno, es difícil mirar un poco más allá en el futuro del país. Tras el fracaso de Pedro Sánchez en las dos sesiones de investidura que podían haber terminado con él mismo como presidente, alguno se acordaba de las palabras del socialista hace no demasiado tiempo. “Me avergüenzo cuando veo el Toro de la Vega”, dijo alto y claro el 10 de septiembre quien se considera un amante de los animales. Y es que el posible presidente del Gobierno se comprometió a abolir esta celebración que tiene lugar en Valladolid todos los años a mediados de septiembre, pero no es tan sencillo.

 

Por ello, aún a sabiendas de que tanto el pasado martes como el viernes Sánchez contaba con un ‘no’ anticipado del Congreso de los Diputados, la posibilidad estaba presente. No es algo que se haya comentado en voz alta, pero es una realidad que lleva ahí desde la última celebración en septiembre, cuando se consiguió arrancar al socialista dicho compromiso de manera clara y explícita.

 

Por ello el nuevo juego de votos que tendrá lugar, una vez más, en las próximas semanas se volverá fundamental en este sentido. La opción más factible, a día de hoy, es el tan cacareado pacto entre Podemos y PSOE para que Sánchez sustituyera en el trono a Rajoy. Y no hace falta decir muy alto que el partido morado daría por bueno una abolición que también lleva solicitando desde hace años.

 

Para esto, que a fin de cuentas se trataría del resultado final, se tendrían que dar muchos pasos. Primero, que Pedro Sánchez siguiera siendo el candidato del Partido Socialista. Se entiende que así será, pero en política las cosas dan muchas vueltas. Segundo, que Podemos decida dar su apoyo al PSOE, donde sobra decir que habrá más que palabras para llegar a un acuerdo, por no hablar de la posibilidad de que se repitan Elecciones en junio, donde definitivamente se abriría un mundo nuevo para el sí o el no del Toro de la Vega.

 

Y luego está el tercer detalle a tener en cuenta, y es que el alcalde de Tordesillas, José Antonio González Poncela, socialista de la cabeza a los pies, a lo mejor no está tan dispuesto a cancelar el torneo. Poco contacto ha habido entre edil y líder del PSOE nacional todos estos meses, y de hecho el de Tordesillas ha asegurado sentirse un poco abandonado ante los continuos ataques que recibe desde todas partes de España.

 

¿Cuáles son las conclusiones? En realidad, ninguna. Si este martes o viernes Pedro Sánchez hubiera conseguido los apoyos suficientes, algo que estuvo lejos de ocurrir, la puerta de salida hubiera aparecido de repente, al menos en primera instancia. Simplemente, podría haber sido el definitivo adiós al Toro de la Vega. Pero con el nuevo escenario no hay nada claro. La posibilidad del pacto entre Podemos y el PSOE es una de las pocas alternativas que quedan a los detractores, porque si hubiera que acudir de nuevo a las urnas en junio casi se comenzaría de cero. Mientras la nueva celebración del torneo en septiembre, todavía lejana, comienza a acercarse poco a poco. 

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